¿Necesitamos una mega cárcel?

Autor: Patricio Betteo

En 1972, Italo Calvino publicó por primera vez un relato insólito en el que dibuja los rasgos de un conjunto de ciudades imaginarias.[1] Leonia, una de estas ciudades, se caracteriza porque cada día desecha cosas para quedarse sólo con las nuevas. Tan es así, dice Calvino, que la verdadera pasión no es gozar de las cosas nuevas, sino más bien, “expeler, alejar de sí, purgarse de una recurrente impureza”. El problema es que los desechos se acumulan afuera de la ciudad y se apilan en montañas de basura pues, cuantas más cosas expele Leonia, más acumula, y cuanto más crece la pila de desechos, más inminente resulta el peligro de derrumbe y la amenaza de borrar toda traza de la ciudad vestida siempre con ropa nueva.

Al parecer, un dilema semejante es el que enfrenta, de acuerdo con Bernardo León-Oléa, el gobierno salvadoreño de Nayib Bukele en una situación donde las violaciones de derechos humanos se siguen acumulando.[2] Recordemos que los homicidios, que tuvieron su pico más alto en 2015, habían comenzado a descender cuando Bukele fue electo por primera vez en 2019. Sin embargo, tras una masacre cometida por pandilleros en marzo de 2022, Bukele solicitó a la Asamblea Legislativa un régimen de excepción, originalmente por 30 días, pero que se ha ido renovando, mediante el cual suspendió diversos artículos constitucionales, entre otros, los relativos a la libertad de asociación, el derecho a ser informado de las razones de la detención, a no declarar, a la asistencia de un defensor, etc. En pocas palabras, se sustituyó el régimen de derecho fundado en garantías ciudadanas por el régimen de Derecho Penal del Enemigo, definido por Jackobs en 1985.

Como resultado de estas medidas, El Salvador es hoy en día el líder mundial en encarcelamiento con una tasa de 1,086 personas por cada 100 mil habitantes, habiendo desplazado a Estados Unidos que por décadas ocupó el primer lugar y hoy ocupa el cuarto con una tasa de 531 por 100 mil habitantes.[3] Ello a pesar de que los homicidios en El Salvador cayeron prácticamente a cero.

Para comprender el dilema que enfrenta El Salvador, hay que tomar en cuenta que se han cometido violaciones muy graves que incluyen detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, violaciones al debido proceso, torturas y todo tipo de malos tratos en prisión. Violaciones que, como en la pila de desechos que se acumulan en las afueras de la ciudad imaginada por Calvino, se hallan a punto de derrumbarse encima de la ciudad que gusta de vestirse siempre con ropa nueva. En palabras de León-Oléa, el país se enfrenta a una situación que no podrá sostenerse en el tiempo, pues mantener a una población de tal magnitud en prisión, por precarias que sean las condiciones, será insostenible, al mismo tiempo que difícilmente se podrá dar marcha atrás. Es decir, sostener un régimen de excepción de manera indefinida podría resultar contraproducente pues no sería difícil mostrar que un régimen autoritario que violenta las normas, difícilmente podrá reclamar los delitos que cometen los pandilleros. Para salir de este callejón sin salida, el autor propone una serie de medidas que se resumen en distintos pasos encaminados a terminar con el estado de excepción y regresar de manera paulatina al restablecimiento de las libertades civiles.

Trataré ahora de mostrar por qué considero que la propuesta de construir en México una Mega Cárcel como la de El Salvador constituye otro callejón sin salida. Existen numerosos estudios científicos que, desde hace varias décadas, han demostrado que el uso del confinamiento solitario, como el que se emplea en las prisiones de máxima seguridad en donde los internos permanecen aislados durante 23 horas al día sin realizar actividades y sin contacto humano alguno, genera un medio ambiente nocivo que provoca más alienación, más hostilidad y, potencialmente, mayor violencia y que, lejos de promover su reinserción, los condena a padecer daños severos que persisten aún después de obtener su libertad.[4]

En 2015 una resolución de la Suprema Corte norteamericana condenó el efecto deshumanizante del confinamiento solitario, citando los estudios que han mostrado que esta práctica causa en los prisioneros ansiedad, pánico, pérdida de control, rabia, paranoia, alucinaciones y auto mutilaciones, entre otros síntomas. La Suprema Corte argumentó que estas prácticas producen la “muerte social” de las personas, urgiendo a que el sistema penitenciario dejara de utilizarlas.[5] Con posterioridad a esta resolución ha habido posiciones en favor y en contra de las cárceles de máxima seguridad que obedecen, tanto a cambios políticos en el gobierno norteamericano, como, y sobre todo, a campañas emprendidas por parte de las poderosas compañías constructoras de este tipo de prisiones que cuentan con recursos millonarios capaces de sobornar a gobiernos de una gran cantidad de países. Son empresas, no sobra decirlo, que no están interesadas en la reinserción de las personas privadas de libertad, sino en la venta de numerosos y sofisticados productos y tecnologías de una sólida y pujante industria penitenciaria, una de las que pocas veces pierden en las bolsas de valores.

 

Por si lo anterior no fuera suficiente, México no requiere de una Mega Cárcel si tomamos en cuenta que ya tenemos 14 centros federales de alta seguridad que operan bajo el régimen de segregación, 7 de los cuales fueron construidos y son administrados por empresas privadas. Y, más aún, si tomamos en cuenta que estos 14 centros sólo representan el 5% del total de establecimientos penitenciarios del país, no obstante que absorben más del 40% del presupuesto que el país destina a los centros penitenciarios. Cada interno en uno de estos centros cuesta más de diez veces lo que se destina por cada interno en cualquier otro centro penitenciario.[6] Ello se debe al elevado costo que se paga a las empresas privadas que construyeron y administran 7 centros penitenciarios, situación que se agravaría de manera significativa en caso de que nuestro país decidiera construir una Mega Cárcel, que claramente no necesitamos. Si México cuenta con esos recursos, debería definitivamente invertirlos en mejorar las precarias, inhumanas y degradantes condiciones en que viven los internos en el 95% de las prisiones restantes de nuestro país. Ahí es en donde urge invertir, no en la construcción de una Mega Cárcel.

   

Elena Azaola

Antropóloga y psicoanalista, profesora-investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social e Investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores.

 

 

 

 

 

 

[1] Italo Calvino, 2012. Las ciudades invisibles, Siruela: Madrid [La edición original es de Einaudi: Turin, 1972].

[2] Bernardo León-Oléa, 29 de mayo de 2023. Los vivos de Bukele y la disyuntiva de los salvadoreños, en: Sociedad Abierta, Animal Político.

[3] María Florencia Melo, El Salvador, líder mundial en encarcelamientos, en: Statista, Daily Data, 14 de agosto de 2024, https://es.statista.com/grafico/32853/numero-de-presos-por-cada-100000-habitantes-en-paises-seleccionados/ (consultado el 30 de marzo de 2025).

[4] Entre otros puede consultarse: Michel D. Reisig, 1998. Rates of Disorder in Higher-Custody State Prisons: A Comparative Analysis of Managerial Practices, Crime and Delinquency 44, no. 2, 23-239; Robert G. Morris, 2015. Exploring the Effect of Exposure to Short-Term Solitary Confinement among Violent Prison Inmates, Journal of Quantitative Criminology DOI: 1-24; Stuart Grassian, 1983. Psychopathological Effects of Solitary Confinement, American Journal of Psychiatry 140, no. 11: 1450-1454; D.M. Bierie, 2012. Is Tougher Better? The Impact of Physical Prison Conditions on Inmate Violence, International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology 56, no. 3: 338-355; Daniel P. Mears, 2013. Supermax Prisons: The Policy and the Evidence, Criminology and Public Policy 12, no. 4: 681-720.

[5] La información que citamos aquí proviene del Vera Institute of Justice, https://www.vera.org/ y del estudio “Time-In-Cell: The ASCA-Liman 2014 National Survey of Administrative Segregation in Prison”, elaborado por The Liman Program of Yale Law School y la Association of State Correctional Administrators.

 

[6] INEGI, 2024. Censo Nacional del Sistema Penitenciario Federal. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/programas/cnsipef/2024/ y Documenta, 2016. Privatización del Sistema Penitenciario en México, Documenta: México.


Cita esta publicación

Azaola, E. (2025, 21 abril). ¿Necesitamos una mega cárcel?. nexos. Recuperado el 24 de February de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/necesitamos-una-mega-carcel/

Azaola, Elena. “¿Necesitamos una mega cárcel?.” nexos, abril 21, 2025. https://seguridad.nexos.com.mx/necesitamos-una-mega-carcel/

AZAOLA, Elena. ¿Necesitamos una mega cárcel?. nexos [en línea]. 21 abril 2025. [Consulta: 24 February 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/necesitamos-una-mega-carcel/

Azaola, Elena. “¿Necesitamos una mega cárcel?.” nexos. 21 Abr. 2025, https://seguridad.nexos.com.mx/necesitamos-una-mega-carcel/.


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Publicado en: Agenda

Un comentario en “¿Necesitamos una mega cárcel?

  1. Elena: Claro que respeto tu colaboración en Nexos, no deja de ser ilustrativa, pero como ciudadano libre y de buenas costumbres (no es autoelogio), simplemente a secas, al diablo los derechos humanos de los delincuentes; que se pudran en las cárceles y las autoridades en nuestro país, deben hacer valer las garantías individuales y los derechos humanos de todo mexicano honesto, honorable, respetable; así lo establece nuestra la Constitución, pero si los defensores de delincuentes y toda clase de inadaptados sociales, no lo entienden, entonces sigamos con la estupidez de los abrazos y no balazos, para todos aquellos que aterrorizan, asesinan, humillan y ponen de rodillas a la sociedad mexicana. Bien por Bukele, aunque sé, Elena, que te parecerá muy trivial esta opinión. Vale.

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