
Esta es la segunda de dos partes de un artículo sobre las relaciones entre México y EEUU en el contexto de la Guerra contra las Drogas. Se puede consultar la primera parte aquí.
En julio de 2024, agentes del FBI y la DEA capturaron a Ismael Zambada, cabeza del Cartel de Sinaloa, en Hermosillo, Sonora, y lo trasladaron en avioneta a El Paso, Texas. La teoría más aceptada es que la trampa fue producto de una negociación secreta entre los agentes americanos y Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán. Según The New Yorker, la operación fue realizada por agencias de seguridad estadounidenses y sin discusión alguna en el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) sobre la oleada de violencia que desataría[1]. El País reportó que, entre septiembre y noviembre de 2024, hubo más de 4,400 desplazamientos forzados y más de 600 asesinatos y 800 desapariciones en Sinaloa como consecuencia de la lucha interna del cartel.[2] Estados Unidos enviaba la señal de que estaba dispuesto a perseguir sus objetivos con o sin la cooperación del gobierno mexicano y apego a la ley internacional. ¿Cuáles son esos objetivos ahora?
Una de las primeras medidas de Donald Trump como presidente fue designar seis carteles mexicanos como organizaciones terroristas[3], lo que permite un marco más amplio al poder ejecutivo para ir contra tales organizaciones y sus lazos financieros, y abre la posibilidad de intervención militar bajo el acta de «Autorización del Uso de Fuerza Militar» de 2001. Trump y sus allegados, como el secretario de Defensa Pete Hegseth o el embajador en México Ronald Johnson, han amagado con bombardeos con drones e incluso una intervención «limitada» con Fuerzas Especiales en territorio mexicano. Terry Cole, postulado por Trump en mayo de 2025 para encabezar la DEA, dijo que «México ha sido un Estado fallido desde hace años» y que se está «convirtiendo en campo de entrenamiento terrorista como en el Medio Oriente.» [4] Trump argumenta que existe una «alianza intolerable» entre el gobierno mexicano y el narco, lo cual sugiere que México, como Afganistán en su momento, está albergando terroristas y podría constituir motivo suficiente para invadir.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que no aceptaría intervención militar estadounidense bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, ha aprobado ciertas concesiones para apaciguar a Trump. Se ha extendido la capacitación de militares mexicanos por Fuerzas Especiales de EE. UU., mientras la CIA emplea drones de vigilancia en territorio mexicano y aviones militares estadounidenses sobrevuelan la costa sinaloense.
Algunos analistas sostienen que la amenaza de intervención militar es una táctica de presión. Señalan al despliegue militar en Culiacán el 20 de febrero, la movilización de fuerzas de seguridad en la frontera, y la extradición de 29 capos el 5 de marzo como muestra de que la presión funcionó. [5]
Pero estas medidas no son nuevas. Décadas de esta estrategia demuestran que la decapitación de un grupo criminal no erradica al narcotráfico ni restablece el estado de derecho, sino que abre espacio para otro actor criminal, generalmente más violento y disruptivo. Los brazos paramilitares de los dos grandes carteles originales, Los Zetas del Cartel del Golfo y Los «Matazetas» (ahora CJNG) del Cartel de Sinaloa, lograron un ascenso meteórico particularmente sangriento. El narcotráfico es tan lucrativo que los grupos fragmentados o sus rivales se consolidan en otra configuración, y el caos engendrado favorece su crecimiento y militarización.
La clasificación de los carteles como «terroristas» por Trump señala que se busca intensificar el mismo modelo – similar al sexenio de Calderón – pero con mayor intromisión del brazo militar estadounidense y menor margen de maniobra del gobierno mexicano. Cabe recordar que el modus operandi de Trump ha sido declarar emergencias para acceder a poderes extraordinarios y así manipular la situación hasta justificar mayor intromisión unilateral[6]. Su administración también ha utilizado herramientas de justicia selectivamente contra opositores, a pesar de que él y sus allegados han sido declarados culpables de delitos graves y corrupción flagrante[7]. Es inconsistente su amiguismo con gobernantes autoritarios de Qatar, Arabia Saudita, o El Salvador, que tienen lazos probados a grupos criminales y terroristas, con su insistencia en depurar a México por la existencia de tales lazos.
Ahora bien, si los carteles son considerados terroristas, entonces debe aplicarse la experiencia del combate al terrorismo. Un estudio de la RAND Corporation, que analiza cómo han terminado más de 600 grupos terroristas entre 1968 y 2006, concluye: «los terroristas son mejor percibidos como criminales, no guerreros… no hay solución militar al terrorismo.» [8] Otro estudio de 2006 publicado en International Security de MIT señala: «El problema del terrorismo no es aplicar fuerza per se, sino adquirir inteligencia y moldear creencias.»[9]
Mi investigación sobre cómo terminan las mafias históricamente sostiene que las organizaciones criminales, por su arraigo en contextos de incertidumbre económica y marginación social, tienen gran capacidad de corromper e infiltrarse en el sistema político[10]. Como cualquier corporación, el crimen organizado es simbiótico con el sistema capitalista que genera desigualdad extrema y crea incentivos para utilizar ganancias para corromper a las autoridades y sabotear instituciones democráticas. En el caso de organizaciones que deben su longevidad a su capacidad de infiltrar múltiples niveles sociopolíticos, el estado se combate a sí mismo.
Las mafias rara vez se erradican, pero pueden volverse más manejables para instituciones democráticas y menos destructivas para la sociedad. La falsa alternativa es la solidificación de un estado autoritario que actúa como mafia dominante y suspende derechos democráticos, como Bukele en El Salvador o Putin en Rusia, y ahora Trump. Aun así, estos tienden a pactar con capos para lograrlo, como revelan notas recientes sobre acuerdos entre Bukele y MS-13[11]. Tiene poco sentido quebrantar el monopolio de una mafia mexicana que utiliza la coerción para lograr sus objetivos para reemplazarlo por una americana que actúa igual.
La estrategia a largo plazo para superar al crimen organizado sin sacrificar la democracia consiste en tres partes: 1) regular operaciones con información clara de enfrentamiento y, si es posible, legalización de ciertos estupefacientes, 2) socavar su atracción y reclutamiento mediante programas sociales, especialmente en espacios vulnerables como barrios pobres y cárceles (rehabilitación y reintegración son claves), y 3) eclipsar su poder político-económico mediante instituciones representativas y programas universales que disminuyan la desigualdad.
Una estrategia similar fue implementada contra los Yakuza en Japón, que pasó de tener más de 100,000 reclutas en los años sesenta a menos de 24,000 y un fuerte estigma social[12]. Actualmente, Japón tiene una de las tasas de homicidios más bajas y uno de los índices de desarrollo más altos del mundo.
El temor a una invasión estadounidense no volvió más eficaz al gobierno mexicano contra el narco. Como demuestran las últimas décadas, la fuerza militar no resuelve los problemas estructurales de corrupción que alimentan y se alimentan del narcotráfico. Las concesiones de Sheinbaum parecen simbólicas ante la presión de EE. UU., que insiste en intensificar su estrategia fallida sin importar las pérdidas mexicanas. Pero una mafia americana no es la respuesta a la mexicana. Los aliados más cercanos de EE. UU. en la OTAN han vislumbrado que Trump no es un socio confiable y han comenzado a rediseñar sus estrategias de seguridad. México y América Latina tienen la oportunidad de hacer lo mismo y romper con el modelo militarista americano que lleva casi medio siglo proponiendo lanzallamas para aplacar los incendios que alimenta.
Entiendo el impulso de usar fuego contra fuego. El narco ha infligido pérdidas irreparables a comunidades enteras mientras el gobierno mexicano brilla por su ausencia, incapacidad, y/o corrupción. Pero la sed de venganza no debe superar la sed de justicia, y esta solo se alcanza mediante la construcción mesurada de la paz. El caballo de Troya que Trump busca enviar nos alejaría enormemente de ese prospecto. México debe rechazarlo a toda costa y buscar reemplazar la estrategia actual con una basada en regulación criminal, restauración social, y expansión institucional.
Etienne Rosas
Ph.D. Tiene un doctorado en análisis de políticas públicas por parte de la RAND Corporation, especializado en la intersección de organizaciones criminales y terroristas/extremistas. Recientemente, realizó un posdoctorado en la School of Public and International Affairs (SPIA) en la Universidad de Princeton donde su investigación se centró en temas de corrupción institucional y erosión democrática.
[1]https://www.newyorker.com/magazine/2025/04/28/claudia-sheinbaum-profile
[2]https://elpais.com/mexico/2025-05-14/los-desplazamientos-a-causa-de-la-violencia-en-mexico-se-duplicaron-a-26000-en-2024.html
[3] Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noreste, Cártel del Golfo, Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos.
[4]https://www.propublica.org/article/trump-dea-nominee-terry-cole-mexico-drug-cartels
[5]https://www.crisisgroup.org/es/latin-america-caribbean/central-america/mexico-united-states/mexico-struggles-security-under-white-house-duress
[6]https://www.cfr.org/article/trumps-tariffs-are-unconstitutional-power-grab
[7]https://www.axios.com/2025/04/13/trump-redefines-fraud-corruption
[8] Jones, Seth G., and Martin C. Libicki. How terrorist groups end: Lessons for countering al Qa’ida. Vol. 741. Rand Corporation, 2008.
[9] Kydd, Andrew H., and Barbara F. Walter. «The strategies of terrorism.» International security 31.1 (2006): 49-80.
[10] Rosas, Etienne. Fulfilling clandestiny: Reframing the» Crime-terror nexus» by exploring conditions of insurgent and criminal organizations’ origins, incentives, and strategic pivots. Diss. RAND, 2020.
[11]https://english.elpais.com/international/2025-05-02/a-gang-leader-released-by-bukele-reveals-his-pacts-with-the-government-of-el-salvador.html
[12]https://globalinitiative.net/analysis/the-last-yakuza-a-life-in-the-japanese-underworld-with-investigative-journalist-jake-adelstein/
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Rosas, E. (2025, 20 mayo). PARTE 2 : La Guerra contra las Drogas en México: Trump busca enviar a México Caballo de Troya más Peligroso. nexos. Recuperado el 01 de March de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-trump-ofrece-a-sheinbaum-un-caballo-de-troya-mas-peligroso/
Rosas, Etienne. “PARTE 2 : La Guerra contra las Drogas en México: Trump busca enviar a México Caballo de Troya más Peligroso.” nexos, mayo 20, 2025. https://seguridad.nexos.com.mx/la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-trump-ofrece-a-sheinbaum-un-caballo-de-troya-mas-peligroso/
ROSAS, Etienne. PARTE 2 : La Guerra contra las Drogas en México: Trump busca enviar a México Caballo de Troya más Peligroso. nexos [en línea]. 20 mayo 2025. [Consulta: 01 March 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-trump-ofrece-a-sheinbaum-un-caballo-de-troya-mas-peligroso/
Rosas, Etienne. “PARTE 2 : La Guerra contra las Drogas en México: Trump busca enviar a México Caballo de Troya más Peligroso.” nexos. 20 May. 2025, https://seguridad.nexos.com.mx/la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-trump-ofrece-a-sheinbaum-un-caballo-de-troya-mas-peligroso/.