
Este texto explica la evolución de la Familia Michoacana en los últimos quince años. La organización alcanzó su auge en 2010, pero en 2011 sufrió una fractura significativa que la llevó al borde de la desaparición. Sin embargo, contra todo pronóstico, logró reinventarse en 2014 y crecer de forma sostenida, hasta convertirse nuevamente en una organización criminal de relevancia en México, con presencia en 174 municipios de cinco entidades federativas.
A inicios de 2010 la Familia Michoacana parecía tener un futuro prometedor, era una de las organizaciones criminales más poderosas de México, con presencia en Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Morelos, Guanajuato, Tamaulipas, Guerrero, Estado de México y Ciudad de México. Su crecimiento había sido exponencial, al grado que contaba con redes de distribución de drogas en los Estados Unidos, así como canales de proveedores en Colombia y Perú.
Dos eventos frenaron esta ruta de crecimiento. El primero, una fractura interna, que dividió a la organización en dos, derivada del supuesto abatimiento de Nazario Moreno González “El Chayo”, en diciembre de 2010 (que después se comprobó que seguía vivo). En donde José de Jesús Méndez Vargas “El Chango” quedó al frente de la Familia Michoacana y Servando Gómez Martínez “La Tuta” y otros líderes, crearon un nuevo cártel llamado Caballeros Templarios.
La escisión fue violenta, los nuevos líderes de los Caballeros Templarios, colocaron mantas en Michoacán anunciando la disolución de la Familia Michoacana y acusaron a Jesús “El Chango” Méndez de traición al haber pactado con los Zetas, sus enemigos más importantes. Ello derivó en enfrentamientos entre ambas facciones por los territorios que controlaban, sacando los Caballeros Templarios la mejor parte.
Para agravar la situación, se presentó el segundo evento, que fue el arresto casi inmediato del Chango Méndez, en junio de 2011, que dejó sin un liderazgo fuerte a la Familia Michoacana, hecho que provocó la huida de muchos operadores de esta facción del estado Michoacán, que quedó casi por completo bajo el dominio de los Caballeros Templarios.
Fue así como en menos de un año, la Familia Michoacana, pasó de ser una de las organizaciones más prometedoras del país, a una banda con un futuro incierto. De hecho, en noviembre de 2011, la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno Federal declaró que la Familia Michoacana estaba extinta.
Esa declaración no era exacta; debilitada y expulsada del sur de Michoacán, lo que restaba de la estructura la Familia Michoacana mudó sus actividades al sur del Estado de México, en donde se establecieron como una banda de extorsionadores y narcomenudistas al mando de José María Chávez Magaña “El Pony” y poco a poco, fueron expandiendo sus actividades en la triple frontera entre Michoacán, Estado de México y Guerrero.
Fue a partir del arresto del “Pony” en 2014, que la organización tuvo un punto de inflexión; el liderazgo recayó en Johnny Hurtado Olascoaga alias “El Pez” y en menor medida, en su hermano José Alfredo, alias “El Fresa”, ambos originarios del norte de Guerrero, los cuales enfocaron la expansión de la organización a dicha zona, incursionando en un negocio más lucrativo: la siembra de amapola. De donde se extrae la goma de opio, insumo necesario para la fabricación de drogas muy populares como: el fentanilo, la heroína, la codeína o la oxicodona.
No fue un proceso sencillo, para controlar la mayor zona de producción de amapola tuvieron que enfrentarse a organizaciones como los Caballeros Templarios, los Rojos, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Guerreros Unidos y los Granados. Sin embargo, con el paso de los años lograron asentar su presencia en 10 de los 23 municipios que la organización México Unido Contra la Delincuencia ha identificado en Guerrero como de alta producción de opio.
Paralelo a dicho proceso, los Caballeros Templarios, que en un inicio habían llevado la mejor parte en el proceso de escisión, vivieron una persecución intensa por parte del Gobierno Federal en 2014, derivado de la aparición de las autodefensas en Michoacán, que propició en el abatimiento de Nazario Moreno, ahora sí confirmado, así como el arresto de Servando Gómez “La Tuta” y de otros líderes, al grado que hoy quedan en Michoacán unas pocas células operativas de dicha organización, bajo el mando de Fernando Cruz Mendoza, alias “El Tena”.
Motivados por la alta participación en el mercado de la producción de opio, la ahora conocida como Nueva Familia Michoacana, incrementó sus ingresos y comenzó un proceso de expansión importante, al grado que hoy se encuentra presente en 174 municipios de cinco entidades del país. Operan en 86 de los 125 municipios del Estado de México, en 39 de los 85 que hay en Guerrero, en 26 de los 113 de Michoacán, en 23 de los 36 de Morelos y en 9 de las 16 Alcaldías de la Ciudad de México. Esta cobertura es producto de una investigación propia, cuyas fuentes pueden ser consultadas en el siguiente enlace y de forma gráfica se muestra en el siguiente mapa.

Fuente: Elaboración propia a partir de fuentes periodísticas.
Esta expansión territorial no sólo permitió a la Nueva Familia Michoacana, el acceso a mayores rentas ilegales procedentes de la comercialización de drogas, extorsión, secuestro o piratería, sino también a una porción del presupuesto de los municipios en donde tienen mayor presencia, obligando a los alcaldes a contratar personas o accediendo a un porcentaje de las obras públicas, lo cual se pudo constatar luego de la Operación Enjambre en el Estado de México en diciembre de 2024.
Lo sucedido con la Nueva Familia Michoacana es atípico, ya que por lo regular las organizaciones que viven procesos de debilitamiento como les pasó a los cárteles de Juárez, Tijuana, Oaxaca, Colima o los Zetas, tienden a no recuperarse, sin embargo, los hermanos Hurtado lograron reinventarse, al grado que hay analistas como David Saucedo, que ya los posicionan como la tercera organización en importancia en el país.
Pero la Nueva Familia Michoacana terminaron siendo víctimas de su propio éxito, ya que si bien desde 2014 su crecimiento fue constante, no eran objetivos prioritarios de los Estados Unidos hasta este año, cuando la administración de Trump, incluyó a dicho cártel dentro de su listado de organizaciones terroristas y el 15 de abril, la DEA hizo pública una oferta de 5 millones de dólares para quien aporte información que facilite la captura de Johnny Hurtado y 3 millones en el caso de José Alfredo Hurtado.
Esto también propició acciones en México, en donde el Gobierno Federal implementó la Operación Bastión, en donde incautó y cateó 21 inmuebles en el Estado de México que pertenecen a la Nueva Familia Michoacana. Con lo cual resulta evidente que este grupo criminal se ha vuelto un objetivo prioritario para ambos gobiernos, lo cual pone en peligro su crecimiento, sin embargo, no resulta claro si la organización podrá resistir el embate y reinventarse de nueva cuenta, o terminará debilitándose como le pasó hace algunos años.
Víctor Manuel Sánchez Valdés
Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, doctor en políticas públicas por el CIDE y especialista en temas de seguridad. Correo de contacto: victorsanval@gmail.com
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Sánchez Valdés, V. M. (2025, 27 mayo). El resurgimiento de la Familia Michoacana. nexos. Recuperado el 26 de March de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/el-resurgimiento-de-la-familia-michoacana/
Sánchez Valdés, Víctor Manuel. “El resurgimiento de la Familia Michoacana.” nexos, mayo 27, 2025. https://seguridad.nexos.com.mx/el-resurgimiento-de-la-familia-michoacana/
SÁNCHEZ VALDÉS, Víctor Manuel. El resurgimiento de la Familia Michoacana. nexos [en línea]. 27 mayo 2025. [Consulta: 26 March 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/el-resurgimiento-de-la-familia-michoacana/
Sánchez Valdés, Víctor Manuel. “El resurgimiento de la Familia Michoacana.” nexos. 27 May. 2025, https://seguridad.nexos.com.mx/el-resurgimiento-de-la-familia-michoacana/.