El 14 de octubre se presentó el “Informe de Seguridad Pública” durante la conferencia de prensa matutina que encabeza el presidente de la República. En el documento se menciona que cinco entidades concentran 41.5 por ciento de los homicidios dolosos registrados desde diciembre de 2018 a agosto de 2019: Guanajuato (9.2 por ciento), Baja California (9.1 por ciento), Estado de México (8.9 por ciento), Jalisco (7.2 por ciento), y Chihuahua (7.2 por ciento).

Al anterior informe se le suma que el 20 de octubre, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) emitió el reporte de incidencia delictiva con corte al 30 de septiembre.

Al respecto, es importante observar la concentración geográfica de la violencia homicida en México en lo que va del 2019. En números absolutos, de las 25.890 víctimas de homicidio doloso registradas por el SESNSP durante el período enero – septiembre,  66.3 por ciento se concentró en 10 estados, a saber: Guanajuato (2,560); Baja California (2,192); Estado de México (2,163); Jalisco (2,042); Chihuahua (1,936); Michoacán (1,412); Guerrero (1,379); Veracruz (1,281), Ciudad de México (1,233) y Puebla (961).

La información anterior, motivó la revisión de los mismos períodos (enero – septiembre) de los años anteriores hasta el 2015, año en que cambió la metodología para el conteo de los homicidios dolosos en el país. El propósito de este ensayo es estudiar el comportamiento  de los homicidios dolosos a lo largo de estos cinco años (e.g. concentración y/o desplazamiento), a fin de identificar algún posible patrón o dinámica de este delito. Antes de hacer una descripción del comportamiento de los homicidios dolosos por cada año, conviene hacer un par de notas metodológicas importantes. Posteriormente, se ofrece un análisis de los datos presentados, al tiempo que se hacen algunas reflexiones en torno a los principales hallazgos. 

Para el presente ejercicio, se tomaron los números absolutos de los homicidios dolosos. Consciente de que cualquier indicador requiere de la interacción de variables de contexto (e.g. población), lo que este artículo pretende es estudiar la ocurrencia de la violencia homicida en México, pero más importante todavía, la posible recurrencia con que ésta sucede en algunas entidades de la República. En razón de lo anterior, un indicador que contemple la variable de densidad poblacional (como la tasa de homicidios dolosos por 100,000 habitantes) podría distraer del objetivo de este ensayo.

Ilustración; Víctor Solís

Este ensayo comprende cifras de homicidio doloso a nivel estatal, por lo que será imprescindible que un siguiente paso en la agenda sea desagregar la información a nivel municipal. Esto muy probablemente permita contar con un conocimiento más fino y, con suerte, encontrar patrones adicionales que nos permitan entender de mejor manera la lógica de la violencia homicida en el país.1

A continuación, se hace un recuento de las víctimas de homicidio doloso registradas por el SESNSP durante los períodos enero –septiembre del 2018 al 2015.

Para 2018, se registraron 25,282 víctimas de homicidio doloso. Del total, el 64.9 por ciento se concentró en 10 entidades: Guanajuato (2,469); Baja California (2,308); Guerrero (1,920); Estado de México (1,904); Chihuahua (1,738); Jalisco (1,696); Veracruz (1,338); Michoacán (1,162); Puebla (959); y Oaxaca (906).

Para el mismo período de 2017, el SESNSP registró un total de 20,947 víctimas de homicidio doloso. Las 10 entidades más violentas durante este año concentraron el 63.8 por ciento de víctimas de este delito, y fueron: Guerrero (1,851); Estado de México (1,723); Baja California (1,676); Chihuahua (1,461); Veracruz (1,447); Sinaloa (1,186); Jalisco (1,110); Guanajuato (1,048); Michoacán (1,006); y Ciudad de México (859).

Para 2016, se registraron 16,509 víctimas de homicidio doloso. El top 10 de las entidades más violentas concentraron el 63.9% de los homicidios dolosos. Estas entidades fueron: Estado de México (1,699); Guerrero (1,654); Michoacán (1,068); Chihuahua (1,002); Veracruz (989); Jalisco (922); Baja California (869); Sinaloa (829); Guanajuato (809); y Ciudad de México (706).

Por último, durante enero–septiembre 2015 el SESNSP registró 13,347 víctimas de homicidio doloso. Las 10 entidades más violentas para aquel año concentraron el 67 por ciento de las víctimas de este delito: Estado de México (1,740); Guerrero (1,484); Chihuahua (930); Jalisco (774); Sinaloa (721); Guanajuato (700); Michoacán (681); Baja California (663); Ciudad de México (627); y Tamaulipas (625).

Tras la revisión de las víctimas de homicidio doloso durante los meses enero – septiembre de los últimos cinco años, se podría concluir que, a nivel estatal, la violencia homicida en México se ha caracterizado más por su concentración que por su desplazamiento. De 2015 a 2019, en promedio 65.2 por ciento de las víctimas de homicidio doloso se concentró en 10 entidades. Por supuesto, algunas de estas entidades también son las más pobladas del país (i.e. Estado de México, Ciudad de México, Veracruz y Jalisco).2 No obstante, de ser la densidad poblacional la variable detrás de la lógica de la violencia homicida en México, entidades más pobladas como Puebla, Chiapas, Nuevo León, Oaxaca o Tamaulipas aparecerían sistemáticamente dentro de las 10 entidades más violentas del país.

Por otra parte, si se quitan del top 10 a las entidades con mayor población, se puede notar que Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Guerrero y Michoacán han estado recurrentemente dentro de esta lista a lo largo del período estudiado. Más aún, estas cinco entidades concentraron, en promedio, el 34.9 por ciento de las víctimas de homicidio doloso a nivel nacional, de 2015 a 2019. Dicho de otro modo, año con año poco más de un tercio de la violencia homicida del país ha ocurrido en estas cinco entidades. Chihuahua, particularmente, estuvo dentro de las cinco entidades con mayor número de víctimas de homicidio doloso en estos cinco años. Quizá el hallazgo más importante de este ejercicio interanual sea la confirmación de que Chihuahua, Guerrero y Michoacán son piezas imprescindibles para entender – y solucionar – la situación de inseguridad y violencia por la que atraviesa el país a casi 13 años de que inició el combate al crimen organizado. Si consideramos estas tres entidades, se podría decir que, lastimosamente, nos encontramos como empezamos. Por tanto, no es descabellado decir que la superación de la actual crisis de inseguridad a nivel nacional, pasa inevitablemente por darle un tratamiento prioritario a estas tres entidades.

Por otra parte, la concentración geográfica de los homicidios dolosos a nivel estatal podría poner en duda la noción de una “epidemia de la violencia homicida”, esto es, su contagio por proximidad.3 En cambio, probablemente la violencia homicida sea producto de dinámicas específicas, por ejemplo: consideraciones de política económica por parte de los grupos delictivos, sobre todo en un contexto de diversificación económica del submundo criminal, entre otras. La necesidad de hacer un ejercicio similar a nivel municipal resulta fundamental para identificar estas dinámicas. Sería conveniente, además, estudiar de la misma forma los delitos de feminicidio, secuestro, extorsión, y las distintas expresiones de robo con violencia.

En conclusión, la violencia homicida responde a una lógica que todavía no logramos entender a profundidad. La situación de inseguridad y violencia en el país es alarmante, especialmente en entidades como Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Baja California y Chihuahua, entidades que han concentrado un tercio de la violencia estos últimos cinco años. No obstante, al contrario de lo que solemos pensar, el país no está incendiado en su totalidad. Poner en perspectiva la violencia homicida, podría brindar insumos para la mejor implementación de políticas públicas y, con gracia, traer un poco de esperanza a un país harto de tanta sangría.

 

Fausto Carbajal Glass
Analista de seguridad y consultor.


1 Para un excelente análisis comparativo de períodos anteriores, ver: Torreblanca, C. (2018). Autopsia de la violencia en 2017. Animal Político. Ahí, la autora señala que durante el 2017, el 50% de las víctimas de homicidio doloso ocurrió en 56 municipios, mientras que para 2011 se concentró en 44 municipios.

2 De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), estas entidades tienen, respectivamente: 17,245,551; 9,003,213; 8,488,447; y 8,325,800 habitantes.

3 ICG. (2019). Treating Mexico´s Epidemic of Violencec under the López Obrador Government. International Crisis Group. Chabat, J. (2010). ‘La respuesta del gobierno de Felipe Calderón ante el desafío del narcotráfico: entre lo malo y lo peor’, In Alvarado, A. & Serrano, M. (Ed.) Los grandes problemas de México XV: Seguridad nacional y seguridad interior. Mexico: El Colegio de México.