El pasado mes de junio, Paz y seguridad lanzó una convocatoria buscando evidencia sobre las soluciones que se están implementando actualmente en México o en otros contextos y que podrían adaptarse al país. Un jurado compuesto por Lilian Chapa Koloffon, Lisa Sánchez y Sandra Ley eligió cinco artículos sobresalientes para publicarse en una serie especial. Esta es la segunda entrega.
El hot spots policing es una estrategia policial que consiste en desplegar a la policía en los puntos donde se concentra el crimen —lo que en la literatura especializada se conoce como puntos calientes, o hot spots. Esta estrategia encuentra respaldo en la evidencia empírica1 en que señala que el crimen no está distribuido uniformemente en el territorio, sino que es un fenómeno predominantemente urbano y que principalmente se encuentra en algunos puntos calientes específicos, como edificios abandonados, estaciones de metro o intersecciones de calles. De hecho, y de acuerdo con Weisburd,2 hay una “ley de la concentración del crimen”, pues no es sólo que el crimen esté concentrado en puntos calientes, sino que la concentración del mismo muestra niveles muy similares en distintas ciudades a través del tiempo.
Los críticos de esta intervención suelen argumentar que no es efectiva para reducir el crimen y que deteriora la relación con la comunidad.

Efectividad del hot spot policing
Una de las críticas más importantes del hot spot policing es que no es efectivo para reducir el crimen, sino que únicamente lo desplaza a lugares adyacentes.3 Es decir, que ante el aumento de presencia policial en los puntos calientes, los potenciales criminales únicamente se desplazarán a lugares próximos con menor presencia policial para cometer los crímenes. Un estudio sobre la criminalidad en Bogotá4 encontró que la implementación de una iniciativa con las características de hot spots policing era efectiva para prevenir algunos crímenes, particularmente los violentos, mas no crímenes cuyo móvil principal era el daño en propiedad ajena.
Sin embargo, revisiones sistemáticas de la literatura especializada —mediante metaanálisis— han encontrado que el hot spots policing sí tiene un efecto modesto pero significativo en la reducción del crimen. Por ejemplo, de acuerdo con los trabajos de Braga y coautores,5, 6 focalizar los recursos policiales en los puntos calientes no sólo es efectivo en la prevención del crimen, sino que ante la implementación de esta estrategia es más probable que se reduzca el crimen en las regiones adyacentes al lugar de intervención a que el crimen se desplace.
Relación con la comunidad
Otra de las críticas importantes a esta estrategia policial es que puede dañar las relaciones con la comunidad. De acuerdo con Rosenbaum,7 la presencia intensa y focalizada de policías en barrios o comunidades que son tradicionalmente desventajadas (y donde típicamente se cometen la mayoría de los crímenes) tiene un impacto negativo en las relaciones entre la policía y la comunidad, lo que eventualmente afectará la legitimidad de la policía. Como está ampliamente documentado, la legitimidad policial es importante debido a que es más fácil que los policías cuenten con la cooperación de la comunidad si ésta percibe que la ley (y los policías que la aplican) actúan justamente.8
Aunque es cierto que el hot spots policing implica la concentración de los recursos policiales en algunos lugares específicos, esta estrategia no tiene que llevar necesariamente a un deterioro de la relación de la policía con la comunidad. De hecho,tiene el potencial para ayudar a construir legitimidad policial al cambiar el foco de atención de los policías de barrios hacia puntos calientes. En el ámbito policial y de seguridad pública, es común hacer referencias a barrios o comunidades peligrosas, lo que puede generar un prejuicio hacia la gran mayoría de la población que habita en esos lugares y que no está involucrada en actividades criminales. La implementación de esta estrategia policial puede hacer ver a los policías que son sólo algunos puntos muy específicos de estos barrios (y de otros barrios que típicamente no son preconcebidos como peligrosos) en donde la criminalidad es alta.
Además, en su nivel más básico, el hot spots policing te dice dónde se debe de desplegar la policía para prevenir el crimen, más no qué es lo que debe de hacer la policía. Es decir, es una intervención que se puede complementar tanto con estrategias que fomenten la legitimidad policial, como con otras que perjudican la legitimidad policial, o incluso con otras que son “neutrales”.
Uno de los mejores ejemplos del primer supuesto es el uso de hot spots policing junto con estrategias policiales enfocadas en la resolución de problemas (POP, por sus siglas en inglés). El objetivo de las intervenciones POP es cambiar las condiciones subyacentes de los puntos calientes que causan los crímenes. Bajo esta estrategia, se identifican cuáles son los problemas que causan el crimen y se busca una solución específica al mismo. Este tipo de intervenciones son las que han mostrado mejores resultados en la reducción sostenida del crimen.9
Por otra parte, las estrategias neutrales son aquellas asociadas a la labor policial más tradicional, como el patrullaje. Estas intervenciones son neutrales en tanto no están diseñadas para mejorar activamente la relación con la comunidad, aunque tampoco han mostrado tener efectos perniciosos por sí mismas. Aunque la combinación de hot spots policing con estas aproximaciones neutrales también ha mostrado reducir el crimen, los efectos tienden a ser menores que en POP.
Finalmente, hay una serie de intervenciones que, practicadas de manera complementaria, pueden dañar la relación con la comunidad. Uno de los casos mejor documentados de este supuesto es el programa stop and frisk, implementado en Nueva York, donde agentes de la policía detenían, interrogaban y en algunas ocasiones registraban injustificadamente a ciudadanos en búsqueda de armas y drogas. Aunque este programa fue (modestamente) exitoso en términos de reducción del crimen, generó prácticas abusivas y discriminatorias por parte de la policía, lo que dañó la relación con la comunidad.10
Hacia una implementación exitosa
Una estrategia exitosa de implementación de hot spots policing debe tener al menos dos componentes: identificación precisa de los puntos calientes;y ser liderada por policías.
La noción de desplegar de manera no proporcional a los policías en los lugares donde se concentra el crimen no es, ni mucho menos, nueva. En el caso de México, al menos las últimas dos administraciones federales han establecido programas que siguen esta lógica. En la administración de Enrique Peña Nieto se identificaron y concentraron recursos en 50 municipios prioritarios, que en ese momento concentraban más del 40 % de los homicidios en el país. En el mismo sentido, en la administración actual se crearon 266 Coordinaciones Regionales y Territoriales en las cuales se desplegarían los miembros de la Guardia Nacional. De acuerdo con la metodología utilizada por el gobierno para la definición de estas Coordinaciones, más de la mitad de las mismas corresponden a municipios que son considerados focos rojos por sus altos índices delictivos.
Sin embargo, a la luz de lo expuesto anteriormente, y con base en la evidencia empírica, es difícil esperar que estas intervenciones fueran (o sean) exitosas. Para tener el efecto esperado, se requiere que los recursos se concentren en unidades territoriales significativamente más pequeñas que municipios. Como se mencionó anteriormente, los policías deberían estar desplegados en puntos muy específicos del territorio, en lugar de cubrir extensiones amplias del mismo. Por ejemplo, una de las razones por las que el Minneapolis Hot Spots Patrol Programlogró su cometido se debió precisamente a que identificó que otros programas que no habían tenido éxito en la reducción del crimen habían seleccionado áreas de intervención de la policía que eran demasiado extensas, por lo que su intervención no tuvo el efecto disuasorio esperado.11
El segundo factor a tomar en cuenta en la implementación es que, como su nombre lo indica, esté liderado por policías.12 Aunque esto pudiera sonar obvio, en México (y en algunos otros países de la región) hay una tendencia a sustituir a policías por miembros de las Fuerzas Armadas para realizar tareas de seguridad pública. Por ejemplo, en la administración actual, elementos de la Guardia Nacional (que para todo elemento práctico es una institución de carácter militar) realiza muchas funciones que le corresponden a la policía.
La importancia de que esta intervención esté liderada por policías radica en que, como se mencionó anteriormente, para tener éxito necesita implementarse con otras estrategias que pongan al centro la relación con la comunidad, como POP. Uno de los elementos centrales de POP (y de otras estrategias exitosas, como community policing) es lograr la cooperación de la comunidad. Esta cooperación, sin embargo, no se logra únicamente cuando la policía es efectiva en sus labores, sino cuando son vistos por los miembros de la comunidad como autoridades legítimas. La legitimidad, por su parte, está íntimamente ligada con la justicia procedimental; es decir, la percepción sobre qué tan justa es la policía en sus interacciones cotidianas con la comunidad. En ese sentido, es mucho más probable que sean los policías, que se encuentran inmersos en la comunidad, quienes puedan establecer relaciones de confianza con la comunidad, a que lo hagan miembros de las Fuerzas Armadas, cuya doctrina y entrenamiento obedece a una lógica distinta.
Programa Alto al Fuego en la Ciudad de México
En México hay pocas intervenciones que de una manera sistematizada hayan implementado y evaluado una estrategia con las características mencionadas anteriormente. Sin embargo, en la presente administración, el Gobierno de la Ciudad de México implementó un programa denominado Alto al Fuego. Este programa es una réplica del operativo Ceasefire, implementado primero en Boston y replicado posteriormente en otras ciudades en Estados Unidos, cuyo objetivo es prevenir la violencia urbana mediante un enfoque de disuasión focalizada, balanceando aspectos preventivos y punitivos, y haciendo énfasis en la colaboración entre las autoridades y la ciudadanía.
Basado en los mismos pilares que Ceasefire, Alto al Fuegose comenzó a implementar en la colonia Plateros de la Ciudad de México en 2020, uno de los focos rojos en términos de homicidios con armas de fuego, con el objetivo de reducir los homicidios y lesiones generadas con arma de fuego, disminuir la reincidencia de las personas involucradas, y mejorar la confianza policial. Aunque todavía no hay evaluaciones rigurosas sobre la eficacia de esta intervención, la importante reducción de incidencia delictiva a partir de su implementación parece dar buenas señales sobre su efectividad.13
En cierto sentido, una intervención como Alto al fuegoes más compleja y tiene más componentes que el hot spots policing. Sin embargo, ambas estrategias comparten los dos componentes referidos anteriormente. En primer lugar, haciendo un enfoque en la focalización. En hot spot policing se hace énfasis en los lugares donde se concentra la violencia, lo que facilita la identificación del (también pequeño) porcentaje de personas que generan la mayor cantidad de la violencia, característica fundamental de Alto al fuego. En segundo lugar, la construcción de una relación de confianza entre la policía y la comunidad. Es decir, poner al centro de la política de seguridad a la ciudadanía no sólo como un fin en sí mismo, sino también como un recurso valioso que ayude a los policías a tomar mejores decisiones. Al igual que intervenciones exitosas de hot spots policing, Alto al fuegodeja en claro que el éxito de los componentes centrales de esta intervención (como la identificación de los generadores de la violencia) depende en gran medida de la cooperación estrecha entre ciudadanía y policía.
Conclusión
Identificar los puntos calientes de manera precisa y asegurar que esta intervención esté liderada por policías son elementos necesarios, mas no suficientes, para garantizar el éxito de esta estrategia. Las instituciones de seguridad pública necesitan afrontar muchos retos más. Por ejemplo, asegurarse que al interior de la institución se cuentan con las capacidades técnicas para recopilar y analizar los datos de criminalidad a un nivel tan granular como el que esta iniciativa requiere. O vencer las inercias características de muchas organizaciones, entre ellas las policías, acerca de la manera en que se deben de hacer las cosas. Sin embargo, identificar al menos estos dos puntos centrales de esta estrategia puede poner a las corporaciones policiales en el rumbo correcto hacia su implementación y la consecuente reducción del crimen.
Guillermo Guevara
Politólogo. Maestro en políticas públicas por la Universidad de Chicago. Se especializa en temas de seguridad y justicia, con énfasis en reforma policial.
1 Weisburd, D., Braga, A. A., Groff, E., y Wooditch, A, “Can hot spots policing reduce crime in urban areas? An agent‐based simulation”, Criminology, 2017, pp. 137–173.
2 Weisburd, D. “The law of crime concentration and the criminology of place”, Criminology, 2015, pp. 133-157.
3 Weisburd, D., Wyckoff, L., Ready, J., Eck, J., Hinkle, J., y Gajewski, F. “Does Crime Just Move Around the Corner? A Study of Displacement and Diffusion in Jersey City, NJ”, Criminology 44, 2005, pp. 549-592
4 Blattman, C., Green, D., Ortega, D., y Tobón, S. “ Pushing crime around the corner? Estimating experimental impacts of large‐scale security interventions”, Journal of the Economic European Association, 2017, pp. 2022-2051.
5 Braga, A., Turchan, B., Papachristos, A., y Hureau, D. “Hot spot policing of small geographic areas effects on crime”, Campbell Systematic Reviews, 2019.
6 Braga, A., Papachristos, A., y Hureau, D. “The effects of hot spot policing on crime”, Campbell Systematic Reviews, 2012, pp. 1-96.
7 Rosenbaum, D. “The Limits of Hot Spots Policing”, en Police Innovation: Contrasting Perspectives, 245, David Weisburd & Anthony A. Braga (eds.), 2006.
8 Tyler, T. Why people obey the law, Princeton University Press, 2006.
9 Braga, A., Turchan, B., Papachristos, A., y Hureau, D., ob. cit.
10 Fagan, J., y Davies, G. “Street Stops and Broken Windows: Terry, Race and Disorder in New York City”, Fordham Urban Law Journal, 2001, pp.1-24.
11 Braga, A. “Police Enforcement Strategies to Prevent Crime in Hot Spot Areas”, Crime Prevention Research Review, núm. 2, 2008.
12 Braga, A. “The Crime Prevention Value of Hot Spots Policing”, Psicothema, vol. 18, núm. 3, 2006.
13 De acuerdo con los datos presentados en la Evaluación de Incidencia Delictiva de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, se registraron disminuciones importantes en distintos delitos en los últimos tres años (2019-2021). Por ejemplo, el homicidio doloso disminuyó en 35.6 %, mientras que las lesiones por disparo de arma de fuego, 54.6 %.
Cita esta publicación
Guevara, G. (2022, 13 octubre). Vigilar los focos rojos. nexos. Recuperado el 01 de March de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/vigilar-los-focos-rojos/
Guevara, Guillermo. “Vigilar los focos rojos.” nexos, octubre 13, 2022. https://seguridad.nexos.com.mx/vigilar-los-focos-rojos/
GUEVARA, Guillermo. Vigilar los focos rojos. nexos [en línea]. 13 octubre 2022. [Consulta: 01 March 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/vigilar-los-focos-rojos/
Guevara, Guillermo. “Vigilar los focos rojos.” nexos. 13 Oct. 2022, https://seguridad.nexos.com.mx/vigilar-los-focos-rojos/.