Escenarios para la reorganización de la seguridad pública en México

De acuerdo con las declaraciones de Claudia Sheinbaum del pasado 23 de junio, la Guardia Nacional (GN) llegó para quedarse. Este artículo formula algunas hipótesis sobre el impacto que la consolidación de esta corporación tendrá en la organización administrativa y el despliegue operativo del personal federal encargado de la seguridad pública del país.

Ilustración: Víctor Solís

La necesidad de institucionalidad

Durante la administración del presidente López Obrador la GN estuvo caracterizada por la irregularidad administrativa. Soldados y marinos que mezclaban sus prendas verde olivo con el blanco de GN, oficios contradictorios emitidos unos a nombre de GN y otros a nombre de Sedena, asignación a la GN de personal no perteneciente ni a la policía militar ni a la policía naval, y un desorden en el origen de las vacantes y cadena de mando de sus integrantes.

De acuerdo con el Censo de Seguridad Pública Federal 2023, de un total de 128 233 elementos que integran a la GN, 24 693 son vacantes de la ex Policía Federal, 83 850 son soldados de Sedena y 19 690 son marinos de Semar. Las vacantes de Sedena y Semar nunca se transfirieron a la SSPC: en caso de que hubiera habido una victoria opositora y se hubiera nombrado un comandante civil para la corporación, los militares podían retirar sus elementos prestados a la GN, retener esas vacantes, y no comprometer su capacidad operativa ni su presupuesto.

Dado que dicho escenario no se materializó, Claudia Sheinbaum tiene un enorme reto para regular soldados y marinos que hoy se disfrazan de policías pero que no lo son todavía. De acuerdo al Censo de Seguridad Pública Federal, sólo el 42.80 % de los integrantes de la GN cuentan con su Certificado Único Policial. Más aún, muchos militares (especialmente aquellos que integran la Armada de México) han presentado amparos y litigios para no pertenecer a la GN y volver a su fuerza armada de origen.

La GN necesita de una estructura administrativa igual que el resto de la administración pública federal. Radiogramas, partes, oficios y comisiones temporales emitidas por la Sedena no bastan si la próxima administración desea que la corporación exista por décadas.

La crisis de reclutamiento

Los 128 233 elementos que integran la GN no son elementos nuevos, es personal previamente contratado por la PF, Sedena y Semar. De acuerdo con el Censo de Seguridad Pública Federal del Inegi, la GN reclutó 1050 elementos en 2022 y 754 en 2021. Es decir, en promedio, poco menos de tres batallones al año. A ese ritmo, le tomaría a la GN más de 140 años reclutar el personal total que hoy afirma poseer —y ello asumiendo que el reclutamiento es estático, que no se ve afectado por las deserciones, jubilaciones, incapacidades y bajas voluntarias, y que la gente puede vivir más de 140 años.

Las Fuerzas Armadas, que representan ocho de cada diez integrantes de la GN, han experimentado históricamente un enorme problema de rotación de personal a causa de los malos tratos, extorsiones y violencia sexual que se vive al interior de la corporación. De los casi 61 000 elementos que han causado baja de la Armada de México en el periodo 2000-2023, 24 021 elementos lo hicieron por deserción y 22 579 solicitaron su baja voluntaria, es decir, renunciaron. La crisis es aún más aguda en la Sedena, que acumuló un total de 402 104 deserciones y 82 820 bajas voluntarias entre 1985 y 2022. Si consideramos que históricamente la Sedena ha contado con un promedio de 250 000 plazas anuales, ello equivale a que en las últimas cuatro décadas han desertado o renunciado dos ejércitos y fuerzas aéreas completas.

A esta crisis se abonan los múltiples reportes y denuncias públicas del personal de ex policías federales, que reportan abusos laborales, violencia y campañas sistemáticas de despido que han sufrido en el espíritu de purgar a la corporación de cualquier resquicio de personal civil.

Claudia Sheinbaum enfrenta, por tanto, dos déficits de personal. El primero creado por el despido de los policías federales, que en 2018 contaba con 37 297 elementos. El segundo creado por la presión ejercida por la administración de Donald Trump para poner a soldados mexicanos a realizar labores de patrulla fronteriza. De acuerdo con el cuarto informe de gobierno del presidente López Obrador, para 2022 había un total de 46 916 elementos de Sedena, Semar y GN desplegados para labores de captura y deportación de migrantes. Esto significa que la próxima administración empieza con 84 213 elementos menos que los que entregó el presidente Enrique Peña Nieto. Si a eso se le suma el hecho de que un sector importante de las Fuerzas Armadas han sido reasignadas para la construcción de proyectos de obra pública, resulta evidente que el personal federal que puede acudir en auxilio de gobiernos locales rebasados es mínimo. Ello ha sido notorio en los minúsculos despliegues federales en entidades como Guanajuato, Zacatecas o Sinaloa tras grandes incidentes de inseguridad.

Desaparición de la Semar

En 2022 adelantábamos en este espacio que la Sedena, a través de la creación del Estado Mayor Conjunto y de la Comandancia del Ejército Mexicano, había montado la estructura administrativa necesaria para absorber a la Armada de México y dejar al remanente de la Semar como una secretaría análoga a Comunicaciones y Transportes. Al día de hoy, esta estructura administrativa controla tres de las cuatro Fuerzas Armadas del país: Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.

La reciente columna de Raymundo Riva Palacio en El Financiero confirma que, como desde 2022 habíamos propuesto desde nexos, la reorganización administrativa que experimentó la Sedena durante la presente administración fue una medida deliberada y calculada para asumir el control de la Semar.

El desmantelamiento de la Semar, igual que el de la Policía Federal, requeriría un espaldarazo político sin precedentes. Claudia Sheinbaum podría, con o sin una reforma constitucional, transferir a la Armada de México al mando de la Sedena, Secretaría que, de conformidad con su propia ley orgánica, no puede ser comandada ni por un general de la Fuerza Aérea, ni por un comisario de la GN, ni por un almirante de la Armada. La Sedena, de acuerdo con el artículo 16 de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, sólo puede ser comandada por un general de división del Ejército. En otras palabras: sólo el Ejército tiene una ruta abierta para comandar a todas las demás Fuerzas Armadas.

El desmantelamiento de la Armada ya comenzó. A pesar de que la Suprema Corte declaró inconstitucional la reforma del 9 de septiembre de 2022 que colocaba a la GN bajo el mando de la Defensa, Sedena y Semar han ignorado por completo el fallo y han dado cauce a los artículos transitorios segundo, quinto y séptimo de dicha reforma, transfiriendo personal de la Semar a la Sedena.

Hasta ahora, el almirante José Rafael Ojeda Durán no ha respondido sobre cómo evitar estos cambios, que podrían resultar en la desaparición de su dependencia.

Conclusiones

Los retos que enfrenta Claudia Sheinbaum en materia de seguridad pública son mayúsculos. El sexenio de López Obrador cerrará como el más violento de la historia moderna de México, con poco más de 200 000 homicidios. Las policías locales han quedado asfixiadas presupuestalmente ante la apuesta de las tres presidencias que le precedieron, mismas que apostaron por financiar a corporaciones policiales y militares federales. Y, lamentablemente, hay que admitir que la próxima presidenta no tiene los recursos humanos para hacerle frente a estos retos. No tiene ni siquiera un servicio profesional de asesores para orientarle en esta futura empresa, pues la oficina de asesores de seguridad nacional de la Presidencia de la República, la Secretaría Técnica del Consejo de Seguridad Nacional, efectivamente desapareció bajo el mandato de López Obrador.

 

Víctor Antonio Hernández Ojeda
Director de Formación en México Unido Contra la Delincuencia. Maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King’s College London. Docente, analista político y autor.


Cita esta publicación

Hernández Ojeda, V. A. (2024, 4 julio). Escenarios para la reorganización de la seguridad pública en México. nexos. Recuperado el 24 de February de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/escenarios-para-la-reorganizacion-de-la-seguridad-publica-en-mexico/

Hernández Ojeda, Víctor Antonio. “Escenarios para la reorganización de la seguridad pública en México.” nexos, julio 4, 2024. https://seguridad.nexos.com.mx/escenarios-para-la-reorganizacion-de-la-seguridad-publica-en-mexico/

HERNÁNDEZ OJEDA, Víctor Antonio. Escenarios para la reorganización de la seguridad pública en México. nexos [en línea]. 4 julio 2024. [Consulta: 24 February 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/escenarios-para-la-reorganizacion-de-la-seguridad-publica-en-mexico/

Hernández Ojeda, Víctor Antonio. “Escenarios para la reorganización de la seguridad pública en México.” nexos. 4 Jul. 2024, https://seguridad.nexos.com.mx/escenarios-para-la-reorganizacion-de-la-seguridad-publica-en-mexico/.


Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Agenda