En las últimas décadas se han vuelto populares las estrategias de disuasión focalizada1 para prevenir la violencia urbana. Las evaluaciones de impacto han mostrado resultados muy favorables en materia de reducción de homicidios, lo que ha provocado que sean replicadas en diferentes momentos y contextos.2 México no ha sido la excepción, aunque a un ritmo más lento. Actualmente la Ciudad de México implementa el programa Alto al Fuego, una réplica del famoso programa Operation Ceasefire ejecutado en Boston durante los noventa.

En Liberia, el programa Sustainable Transformation of Youth in Liberia, que combina terapia cognitivo-conductual con transferencias condicionadas de efectivo, mostró resultados muy positivos en materia de reducción de homicidios. Lo mismo sucedió con el mencionado Operation Ceasefire en Boston,3 Readi y Becoming a Man en Chicago,4 Advance Peace en Richmond5 y Cure Violence en Baltimore.6 Aunque ninguno de estos programas, pertenecientes a la corriente de Gun Violence Interventions (GVI), son iguales, sí comparten varios aspectos esenciales que fundamentan su teoría del cambio y parecen explicar su éxito.
Todas estas intervenciones parten de dos supuestos fundamentales de la criminología. En primer lugar, se retoma la idea de que la violencia tiende a concentrarse en un porcentaje reducido de personas y lugares.7 Por lo tanto, focalizar se vuelve un elemento clave para el éxito. En segundo lugar, se recupera la idea de que la certeza y celeridad en la respuesta a la violencia son esenciales para reducirla y que la severidad no sólo es irrelevante, sino incluso puede ser hasta contraproducente.8 En ese sentido, reducir la incertidumbre se vuelve fundamental.
Los elementos centrales de estas estrategias son la focalización, el balance entre aspectos preventivos y punitivos, y la colaboración entre la comunidad y autoridades.9 Estos programas buscan llegar a ese pequeño porcentaje de personas que generan la mayor cantidad de violencia para ofrecerles alternativas que les permitan llevar la vida que quieran lejos del crimen y la violencia. Sin embargo, en caso de no cesar la violencia, autoridad y comunidad colaboran para detener a aquellas personas generadoras de la misma.
Más allá de los distintos esquemas que presentan cada uno de estos programas, la combinación esencial que parece dar muy buenos resultados en materia de reducción de la violencia es la terapia cognitivo-conductual junto con incentivos económicos.10 La premisa es que estos jóvenes nunca tuvieron otra alternativa para sobrevivir, pero cuando se les presenta una opción viable, la mayoría opta por vivir lejos del crimen y la violencia. Sin embargo, para aquellas personas que decidan continuar en el camino de la violencia, la autoridad y comunidad deben tener mecanismos creíbles para detenerlos. En palabras de Kleiman, la mejor amenaza es aquella que nunca tiene que llevarse a cabo.11
En gran medida, los esquemas de disuasión focalizada permiten atender las causas, pero sin olvidar que, como diría Keynes, en el largo plazo todos estaremos muertos.12 En otras palabras, estos esquemas permiten atender las causas de la violencia con resultados en el corto plazo, a diferencia de la visión tradicional de muchos programas socioeconómicos que tienden a confundir prevención social de la violencia con desarrollo social y que requieren una cantidad importante de tiempo para poder empezar a ver resultados. En ese sentido, se propone comenzar por la violencia misma. Difícilmente los programas sociales serán efectivos si se les introduce en contextos altamente violentos. Un jóven no podrá aprovechar adecuadamente becas para estudiar o capacitaciones para el trabajo si su entorno diario está sumergido en la violencia y la incertidumbre. En ese sentido, detener la hemorragia es el punto de partida.13
Estos esquemas han funcionado en diversos países para contextos de violencia particularmente asociada a pandillas. La pregunta es: ¿pueden funcionar para el contexto mexicano? No tenemos datos que nos permitan aseverarlo. Las estrategias que se han implementado, como el programa Alto al Fuego en la Ciudad de México, aún no han sido evaluadas rigurosamente. Aunado a lo anterior, las dinámicas de violencia en las distintas zonas del país son muy diversas. No es lo mismo la violencia urbana que se observa en la Zona Metropolitana de Monterrey que la violencia asociada al crimen organizado presente en Tierra Caliente, Michoacán. En ese sentido, como es natural en los procesos de transferencia de políticas, la implementación de este tipo de esquemas en el contexto mexicano requiere de adaptaciones significativas. Sin embargo, muchas de las premisas en las que se fundamentan las estrategias de GVI se mantienen en el contexto mexicano. Basta ver el ejemplo de Monterrey, donde la violencia tiende a concentrarse en ciertos lugares y personas. Incluso en zonas con alta prevalencia de pandillas (zona norte del municipio), sólo algunos miembros de esas pandillas y en ciertos lugares ejercen violencia. Las colonias que han sido percibidas como peligrosas o violentas, como la Independencia, en realidad viven en paz, a excepción de algunas calles o lugares en las que operan un porcentaje pequeño de personas. En ese sentido, vale la pena intentar la implementación de este tipo de estrategias en el país.
Mark Kleiman, uno de los autores más influyentes en la materia, estudió cuidadosamente el caso mexicano y propuso una alternativa derivada de estas ideas para reducir la violencia en nuestro país. Su propuesta se fundamentó en el concepto de Targeted Enforcement. La idea era que el gobierno mexicano debía centrar sus esfuerzos en aquellos grupos más violentos. En ese sentido, la respuesta de la autoridad debía generar incentivos para que los grupos ejercieran autocontrol en materia de violencia con el propósito de no ser el foco de la acción gubernamental. De acuerdo con Kleiman,14 tratar a todos los grupos por igual es un error, pues premia a los grupos más violentos. La propuesta era focalizar la acción gubernamental en los grupos y actividades más violentas, cambiando el esquema de incentivos que fomenta el espiral de violencia, permitiendo transitar de un equilibrio de alta violencia y delincuencia a uno de baja violencia y delincuencia.
En ese mismo orden de ideas, Benjamin Lessing, tras estudiar los casos de Brasil, Colombia y México, llega a una propuesta similar a la de Kleinman. Lessing sugiere que los grupos criminales no desean sustituir al Estado y que en la mayoría de los casos coexisten en una especie de simbiosis con los gobiernos. En ese sentido, propone aplicar estrategias basadas en el concepto de Conditional Repression.15 La idea es que las autoridades sean claras en comunicar el tipo de actividades que no serán toleradas y ofrezcan a los grupos criminales una alternativa para transitar a la no violencia. Una vez establecido lo anterior, las autoridades deben centrar sus capacidades represivas en aquellas actividades y conductas que desean desincentivar.
Cada una de estas propuestas retoma aspectos clave de los esquemas de disuasión focalizada. Aunque no tenemos certeza de que estos esquemas puedan funcionar en México, las condiciones están presentes para, al menos, intentarlo. Grandes partes del país están bajo el peor escenario posible en materia de violencia: alta competencia criminal y poca capacidad de respuesta del Estado.16 Es claro que los esquemas de saturación de presencia militar no han funcionado. Sin embargo, existen alternativas, como las GVI, que pudieran ofrecer mejores resultados.
Andrés Sumano Rodríguez
Profesor-Investigador en El Colegio de la Frontera Norte, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel 1) e integrante del programa Investigadores por México del Conacyt
1 Los programas de disuasión focalizada son una serie de estrategias de prevención de la violencia urbana, también conocidos como Gun Violence Interventions, que tienen como objetivo reducir la violencia a través de concentrar los esfuerzos conjuntos de autoridades y comunidades en las personas y lugares de mayor riesgo, algunos ejemplos son: Operation Ceasefire, Cure Violence, Advance Peace y STYL.
2 Abt, T., y Winship, C. What works in reducing community violence: A meta-review and field study for the northern triangle. United States Agency for International Development, 2016.
3 Kennedy, D. Don’t Shoot: One man, a street fellowship, and the end of violence in inner-city America, Bloomsbury, 2011.
4 Blattman, C. Why we fight: The roots of war and the paths to peace. Viking, 2022
5 Corburn, J., Boggan, D., Muttaqi, K., Vaughn, S., Houston, J., Thibodeaux, J., y Muhammad, B., “A healing-centered approach to preventing urban gun violence: The Advance Peace Model”, Nature: Humanities and Social Sciences Communications, 8(1), 2021 pp. 1–7.
6 Buggs, S. A., Webster, D. W., y Crifasi, C. K. “Using synthetic control methodology to estimate effects of a Cure Violence intervention in Baltimore, Maryland”, Injury Prevention, 28(1), 2022, pp. 61–67.
7 Abt, T. Bleeding Out: The Devastating Consequences of Urban Violence and a Bold New Plan for Peace in the Streets, Basic Books, 2019.
8 Kleiman, M. When Brute Force Fails, Princeton University Press, 2010.
9 Abt, ob. cit.
10 Blattman, ob. cit.
11 Kleiman, ob. cit.
12 Keynes, J. M. Breve tratado sobre la reforma monetaria, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.
13 Abt, ob. cit.
14 Kleiman, ob. cit.
15 Lessing, B. Making Peace in Drug Wars: Crackdowns and Cartels in Latin America. Cambridge University Press, 2017.
16 Duran-Martínez, A. “To kill and tell? State power, criminal competition, and drug violence”, Journal of Conflict Resolution, 59(8), 2015.
Cita esta publicación
Sumano Rodríguez, J. A. (2022, 19 julio). Disuasión focalizada, ¿una opción para disminuir la violencia en México?. nexos. Recuperado el 07 de March de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-una-opcion-para-disminuir-la-violencia-en-mexico/
Sumano Rodríguez, José Andrés. “Disuasión focalizada, ¿una opción para disminuir la violencia en México?.” nexos, julio 19, 2022. https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-una-opcion-para-disminuir-la-violencia-en-mexico/
SUMANO RODRÍGUEZ, José Andrés. Disuasión focalizada, ¿una opción para disminuir la violencia en México?. nexos [en línea]. 19 julio 2022. [Consulta: 07 March 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-una-opcion-para-disminuir-la-violencia-en-mexico/
Sumano Rodríguez, José Andrés. “Disuasión focalizada, ¿una opción para disminuir la violencia en México?.” nexos. 19 Jul. 2022, https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-una-opcion-para-disminuir-la-violencia-en-mexico/.