Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública

En cada país, generalmente las Fuerzas Armadas están conformadas por las fuerzas militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea), mientras que las fuerzas de seguridad están constituidas por los cuerpos de policía. Esto se debe a la teoría del monopolio del uso de la fuerza o legítima violencia que reposa en el Estado.

Existen diferencias entre ambas instituciones, como su misión. Mientras que la policía se encarga de mantener la seguridad y el orden haciendo respetar las leyes y protegiendo a los ciudadanos dentro del territorio, las fuerzas militares se encargan de proteger la soberanía y la integridad territorial de cualquier intervención armada extranjera, así como posibles conflictos internos. Otras diferencias son el entrenamiento, el armamento que usan, e incluso, su modus operandi. La policía está entrenada para proteger al ciudadano de la delincuencia común y otros problemas de orden interno, y para garantizar la armonía y la convivencia entre los ciudadanos mediante acciones preventivas, persuasivas y en última instancia, coercitivas (ver el Artículo 3 del Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, Naciones Unidas). Mientras tanto, las fuerzas militares están entrenadas para usar todo el potencial a fin de garantizar la paz y la seguridad nacional haciendo uso de aviones, barcos, helicópteros, tanques, etc., para el combate frente a la posible confrontación bélica.

Durante las últimas décadas, se han llevado a cabo varios procesos que inciden en la realidad de la seguridad ciudadana. Es importante discutirlos para entender la mutación que se está teniendo al interior de las fuerzas militares y de policía, y su rol preponderante en las sociedades democráticas.

Ilustración: Fabricio Vanden Broeck
Ilustración: Fabricio Vanden Broeck

Militarización de la seguridad pública

A pesar de que el proceso de militarización se ha normalizado y es comúnmente aceptado, sigue siendo tema de discusión descrito entre otros por Arana y Anaya como de incidencia en la afectación a los derechos humanos.

Estos mismos autores recogen en su documento “De la militarización al militarismo” varias definiciones, entre ellas, la de Hall y Coyne donde describen los dos tipos de militarización: “a) directa, cuando fuerzas militares son desplegadas para participar en labores de control interno; y b) indirecta, la cual se asocia a marcos institucionales en los que las policías civiles adquieren de manera paulatina características militares, entre las que están estrategias, uso de armamento y táctica”.

Este fenómeno se destaca en algunos países de América Latina como México y Colombia, donde se ve al narcotráfico como un enemigo interno, en casa. Por ello, los gobiernos han usado las fuerzas militares y las fuerzas de policía con carácter militarista con el objetivo de enfrentar el crimen organizado que desestabiliza la seguridad interna.

Militarización de las fuerzas de policía

En este fenómeno se resalta que la policía comienza a adquirir entrenamiento, armamento y estructura militar lo que repercute en un inadecuado uso de la fuerza.

Para Jiménez y Turizo, esta práctica se viene dando no sólo en América Latina, sino también en Estados Unidos y Europa. Casos como la creación del equipo Swat (EE. UU.), un comando especial de policía para apoyar casos extremos de afectación de la seguridad ciudadana, han marcado el camino hacia la militarización de los cuerpos policiales.

En cualquiera de los casos analizados por los autores, el gran punto en común es la debilidad de las fuerzas policiales para atender los crecientes desórdenes públicos, y la necesidad de contar con la fuerza y el entrenamiento militar para resolver problemas internos de mayor envergadura.

Policización de las fuerzas militares

Aunque la palabra “policización” aún no está incluida en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), sí ha sido ampliamente utilizada para describir el proceso de adopción, por parte de los militares, de prácticas y funciones exclusivas de la policía. Si militarizar es volver militar, “policizar” es volver policial.

Según la investigación realizada por Mario Alejandro Cuartas Lozano, la policización o “policialización”1 se entiende como el “proceso por el cual las fuerzas militares y en especial el ejército, aun manteniendo su naturaleza militar, se aproximan al cumplimiento de funciones y tareas propias de la policía”.

El autor cita como ejemplos de esta práctica el “cumplimiento de funciones de control y restablecimiento del orden público interno por parte del Ejército y la confrontación a la delincuencia en las calles”, funciones antes exclusivas de la policía. La grave consecuencia de esta práctica es la desprotección de la seguridad nacional por parte del organismo creado para ello.

Militarismo de la política

Anselmo Santos, licenciado en Ciencias Políticas y capitán de Artillería de España, escribió para el periódico El País, en 1984, que la militarización en la política tenía tres formas de verse: como “la que alienta la intervención de los militares en la política, la que defiende la autonomía de la institución militar respecto al poder civil y la que considera al ejército como la reserva moral del país”.

En el primer escenario, actores políticos instrumentalizan a los militares a través de discursos ideológicos tergiversados, con el propósito de incidir o acceder al poder, mediante el ejercicio de presión indebida sobre el Estado para el logro de sus objetivos.

En el segundo escenario, según Santos, la defensa de la autonomía de la institución militar la promueven quienes creen que el poder no sale de las urnas, sino de los fusiles. Y pretender que la disciplina y la obediencia logren unir una sociedad es cerrar los ojos a las realidades sociales de nuestro tiempo.

En el tercer escenario, los tintes de política en discursos por parte de miembros de las Fuerzas Armadas, cargados de emocionalidad y patriotismo, dejan con los nervios de punta a quienes consideran que las Fuerzas Armadas militares deben servir de punto de equilibrio racional y estratégico de los asuntos de seguridad.

En cualquiera de los tres enfoques, el militarismo en la política es una práctica que va en detrimento de la naturaleza de la institución, si se tiene en cuenta que la formación de las instituciones castrenses no considera la preparación para intervenir en ámbito político. Su misión es otra.

Para autores como Crespo Martínez y Filgueira, “el rasgo más característico de las Fuerzas Armadas de América Latina ha sido su permanente intervención en la vida política nacional”, sin embargo, hablar de politización de las fuerzas militares va un paso más allá.

Reflexiones e interrogantes para el debate

Estos fenómenos o procesos nos dejan al descubierto importantes reflexiones y cuestionamientos acerca del por qué y para qué se están dando estas yuxtaposiciones de funciones y roles entre policía y fuerzas militares. Es necesario que los gobiernos demuestren voluntad política y actúen de forma decidida y en consecuencia para impedir que continúe esta transformación de la seguridad pública, empezando por el diseño de políticas públicas de Estado que den atención integral a los problemas de la seguridad.

Una propuesta a analizar es el tránsito hacia las denominadas fuerzas intermedias de seguridad, conformadas por cuerpos especializados que combinan características policiales y militares que disponen formación táctica y equipamiento más pesado con el propósito de enfrentar y procurar contrarrestar a las denominadas “nuevas amenazas”.

Finalmente, resta la pregunta ¿los fenómenos expuestos son positivos o negativos en las sociedades democráticas? El escenario está abierto al análisis académico y al debate político.

 

Henry M. Rodríguez Zambrano
Doctor en políticas públicas, maestro en seguridad pública y políticas públicas, consultor e investigador en temas de convivencia y seguridad ciudadana.

Lo escrito aquí es a título personal y no refleja necesariamente la postura de las instituciones y organizaciones afiliadas.


1 El autor recoge los conceptos “policización” y policialización” y hace un paralelo y diferenciación entre ellos, adoptando en su documento el concepto de “policialización”. Sin embargo, para efectos de este texto, tal diferencia no representa mayores incidencias y las asumimos como sinónimas y complementarias.


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Rodríguez Zambrano, H. M. (2023, 11 abril). Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública. nexos. Recuperado el 02 de March de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/cuatro-hechos-actuales-sobre-la-seguridad-publica/

Rodríguez Zambrano, Henry M. “Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública.” nexos, abril 11, 2023. https://seguridad.nexos.com.mx/cuatro-hechos-actuales-sobre-la-seguridad-publica/

RODRÍGUEZ ZAMBRANO, Henry M. Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública. nexos [en línea]. 11 abril 2023. [Consulta: 02 March 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/cuatro-hechos-actuales-sobre-la-seguridad-publica/

Rodríguez Zambrano, Henry M. “Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública.” nexos. 11 Abr. 2023, https://seguridad.nexos.com.mx/cuatro-hechos-actuales-sobre-la-seguridad-publica/.


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Publicado en: Agenda

Un comentario en “Cuatro hechos actuales sobre la seguridad pública

  1. cordial saludo, me parece un gran análisis de la seguridad y comportamiento de la fuerza pública y el respeto por los derechos humanos.

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