Las últimas dos décadas de investigación académica en materia de violencia y crimen nos han dejado aprendizajes valiosos y derrumbado creencias infundadas. Hoy sabemos que las policías no están condenadas a reaccionar al delito y la violencia, persiguiendo acciones que no pueden preverse.1 También hemos aprendido que la actividad policial, cuando es eficaz, puede lograr reducciones significativas en la violencia y la delincuencia.2 Incluso, hemos aprendido que el castigo siempre es un costo, por lo que la búsqueda de la seguridad debe acompañarse de éste en la menor medida posible.3
Probablemente los tres principales hallazgos de las últimas décadas de investigación académica en materia de seguridad son: 1) el crimen y la violencia tienden a concentrarse en un porcentaje reducido de personas y lugares,4 2) la certeza y celeridad en el actuar de las autoridades son fundamentales para reducir la violencia y la delincuencia5 y 3) la mayor parte del trabajo de prevención es realizado por lo que los académicos denominamos controles sociales informales.6 En este sentido, un problema como la violencia y delincuencia, que a primera vista puede parecer irresoluble, cuando se parte de esas tres premisas empieza a ser mas abordable.
Por supuesto, las causas de la violencia y delincuencia son múltiples y complejas, además de que reformas a las instituciones de seguridad y justicia son necesarias. Sin embargo, mucho puede hacerse desde ahora para abordar sus efectos inmediatos. Para ello es importante romper con una serie de narrativas que han facilitado la generación de equilibrios de alta violencia y delincuencia. Algunos ejemplos de éstas son: 1) comunidades que consideran que la policía es un instrumento de represión de un Estado que busca mantener a la población en la pobreza y sin oportunidades, 2) corporaciones de policía que consideran que las comunidades son permisivas con la violencia y protegen a los criminales y 3) integrantes de grupos criminales que consideran que sus acciones están legitimadas ante la falta de oportunidades y un Estado que ejerce violencia estructural en su contra.

Ilustración: Patricio Betteo
Además de romper con estas narrativas, es necesario reconocer que lo hecho hasta ahora ha fallado y que se ha causado daño a las comunidades. Se requiere entender que las autoridades de seguridad y justicia, aún siendo eficaces y eficientes, son incapaces por sí solas de resolver el problema. Las comunidades, si se parte de los dos puntos anteriores, generalmente muestran una gran disposición a colaborar con la autoridad. Cuando se ofrece un adecuado balance entre prevención, castigo y legitimidad, las comunidades vuelven a confiar en la autoridad y su acción comienza a percibirse como justa.7 El mensaje debe ser claro: lo primero es ayudar a ese reducido número de personas de alto riesgo a cesar la violencia y rehacer sus vidas. El objetivo no es arrestar o detener personas, sino generar comunidades con equilibrios de baja violencia y delincuencia con el menor castigo posible.
Estrategias como Operation Ceasefire o Advance Peace lo hacen a través de reuniones entre miembros de la comunidad, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y jóvenes de alto riesgo, las cuales se denominan call-ins. En dichas reuniones, la comunidad dialoga con estos últimos dejándoles saber que están preocupados por ellos, que quieren ayudarlos, pero que no están dispuestos a seguir viviendo en un entorno de violencia por lo cual, están dispuestos a ofrecerles toda la ayuda posible, pero si la violencia no cesa inmediatamente, se les advierte, colaborarán con la autoridad para lograr su aprehensión. Las organizaciones de la sociedad civil y las dependencias gubernamentales con orientación social ofrecen a estos jóvenes de alto riesgo –a los cuales generalmente no llega ningún programa gubernamental–, una gama de programas y apoyos que les permitan rehacer sus vidas alejados de la violencia.
La policía, por su parte, emite un mensaje claro: la violencia debe cesar a partir de ese momento. Aquel grupo que incurra en un acto de violencia recibirá inmediatamente toda la atención de las instituciones de seguridad y justicia, las cuales utilizarán todas las herramientas a su disposición para detener a los perpetradores de la violencia y su grupo. En resumen, a los jóvenes mas violentos de una comunidad se les ofrece una serie de programas de ayuda, la comunidad les deja claro que no está de acuerdo con sus acciones y la policía cambia las reglas del juego brindando certeza y celeridad respecto de la acción gubernamental en respuesta a la violencia.
Este tipo de programas de disuasión focalizada derivados de las ideas de David M. Kennedy y su experiencia original con Operation Ceasefire en Boston, Massachusetts, en Estados Unidos, han demostrado una y otra vez en diferentes contextos, ser altamente eficaces en la reducción de la violencia. Sí sabemos como reducir la violencia. En este sentido, los resultados de investigaciones académicas en México, como las plasmadas en los libros La Construcción de Policías Inteligentes en México y Repensando el Juvenicidio desde la Frontera Norte publicados por El Colegio de la Frontera Norte confirman la aplicabilidad de este tipo de estrategias al contexto mexicano.
José Andrés Sumano Rodríguez
Catedrático Conacyty profesor de El Colegio de la Frontera Norte.
1 Wilson, James. (2011). Crime and Public Policy. En James Q. Wilson & Joan Petersilia (Ed.), Crime and Public Policy. (pp. 619-630). New York: Oxford University Press.
2 Sherman, Lawrence. (2011). Democratic Policing on the Evidence. En James Q. Wilson & Joan Petersilia (Ed.), Crime and Public Policy. (pp. 589-618). New York: Oxford University Press.
3 Kleiman, Mark. (2010). When Brute Force Fails: How to have less crime and less punishment. New Jersey: Princeton University Press.
4 Abt, Thomas. (2019). Bleeding Out: The devastating consequences of urban violence and a bold new plan for peace in the streets. New York: Basic Books.
5 Kleiman, Mark. (2010). When Brute Force Fails: How to have less crime and less punishment. New Jersey: Princeton University Press.
6 Kennedy, David M. (2012). Don´t Shoot: One man, a street fellowship, and the end of violence in inner-city America. New York: Bloomsbury USA.
7 Kennedy, David M. (2012). Don´t Shoot: One man, a street fellowship, and the end of violence in inner-city America. New York: Bloomsbury USA.
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Sumano Rodríguez, J. A. (2020, 17 agosto). Disuasión focalizada en México. nexos. Recuperado el 11 de April de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-en-mexico/
Sumano Rodríguez, José Andrés. “Disuasión focalizada en México.” nexos, agosto 17, 2020. https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-en-mexico/
SUMANO RODRÍGUEZ, José Andrés. Disuasión focalizada en México. nexos [en línea]. 17 agosto 2020. [Consulta: 11 April 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-en-mexico/
Sumano Rodríguez, José Andrés. “Disuasión focalizada en México.” nexos. 17 Ago. 2020, https://seguridad.nexos.com.mx/disuasion-focalizada-en-mexico/.