Robert Peel, creador de la policía moderna en 1829, pensaba que la misión básica de los policías debía ser la de prevenir el crimen y el desorden público. Toda estrategia destinada a cumplir con esta misión, debía funcionar bajo la máxima “la policía es la gente y la gente es la policía.” Es decir, para que el trabajo policial sea efectivo, este debe de contar con el respaldo del público.
Actualmente podemos hablar de una relación fracturada entre las fuerzas policiales y la ciudadanía en muchas partes del mundo, y sin duda, México no es la excepción. Dentro del marco del Día Mundial de la Salud Mental, tenemos que reconocer que existe una gran deuda con las personas que han hecho un juramento al servicio público para cuidar de nosotros.
No es secreto que las condiciones laborales en muchas corporaciones policiales son precarias: bajos salarios, falta de equipo, acoso y hostigamiento laboral, imposibilidad de crecimiento profesional, falta de reconocimiento e incentivos, jornadas de días enteros, así como la carencia de prestaciones básicas: seguro de gastos médicos, seguro de vida, seguro de orfandad.
A todo esto, hay que sumar la naturaleza misma del trabajo policial, que está asociada con el incremento en formas de estrés que incluyen el físico, el psicosocial y la ansiedad anticipatoria. Al estar diariamente expuestas a eventos traumáticos ––como lidiar con violencia doméstica, choques automovilísticos, homicidios, altercados entre vecinos, etc.––, las personas oficiales de policía tienen altas probabilidades de desarrollar ansiedad, depresión, somatización, trastorno por estrés postraumático (PTSD por sus siglas en inglés) o síndrome de burnout o agotamiento extremo.

Ilustración: Patricio Betteo
Las personas policías son más propensas a enfermedades mentales que la población general debido a los estresores con los que conviven diariamente. Estos factores de estrés se pueden dividir en tres categorías: disgustos diarios, eventos críticos y eventos traumáticos. Los primeros, que pueden ser el estrés diario de un policía al lidiar con vecinos poco cooperativos, presión laboral o la jornada diaria, no son tan intensos como para convertirse en una crisis, pero pueden convertirse en una situación crónica que resulte en un trastorno mental. Los eventos críticos se refieren a la pérdida de algún familiar o un divorcio; este tipo de eventos personales fuerzan que las personas reorganicen su vida durante un periodo determinado. Los eventos traumáticos son situaciones indeseables, impredecibles y difíciles de controlar que aumentan la probabilidad de desarrollar desórdenes relacionados con el estrés, así como trastornos por estrés postraumático.
Un estudio realizado por el Instituto de Psicología Clínica en la Universidad de Oxford analizó la salud mental de 272 462 policías de 24 países. Una de sus conclusiones fue que alrededor de uno de cada cuatro oficiales de policía presentaban un consumo peligroso de alcohol, que uno de cada siete cumplía con los criterios para ser diagnosticados con PTSD o depresión y que uno de cada diez tenía síntomas de ansiedad o ideación suicida. El resultado es que las y los policías son dos veces más vulnerables que la población general a desarrollar enfermedades mentales. En Estados Unidos, estudios realizados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades han reportado que más policías mueren a causa de suicidio que a consecuencia de su servicio. En México, la falta de información sobre este tema lo vuelve más preocupante, pues desconocemos la situación actual de la salud mental de nuestras y nuestros policías.
Debido a las funciones que realizan, los y las oficiales de se encuentran en constante contacto con eventos críticos y estresantes. Paradójicamente, la exposición constante a este estrés puede disminuir la habilidad de los y las policías para enfrentar situaciones peligrosas. Un constante estado de alarma, miedo y peligro colisiona con el hecho de que un policía debe aparentar que tiene el control de la situación, lo que nuevamente aumenta los niveles de estrés. Esto se agrava si una persona no cuenta con habilidades socioemocionales adecuadas, por lo que las y los policías suelen enfrentar el estrés con agresividad, impulsividad, mal humor y necesidad de tener el control; lo que resulta en mayor estrés.
¿Cómo cuidamos a quienes nos cuidan? Por un lado, se requiere hacer mayor investigación cuantitativa y cualitativa para conocer la salud mental de nuestras corporaciones policiales en México. Por el otro, se debe apostar por el cuidado de la salud mental de quienes están a cargo de garantizar nuestra seguridad y el orden de nuestras comunidades. ¿Cómo podemos lograrlo?
Algunos países cuentan con prácticas exitosas que podríamos emular. Un ejemplo es el programa Together for Life que se implementó en la policía de la ciudad de Montreal en Canadá. Este programa incluye día y medio de entrenamiento para las y los oficiales de policía sobre salud mental, un teléfono de ayuda confidencial y un día completo de capacitación en técnicas y concientización para supervisores. A este programa se le atribuye la reducción de un 79 % de suicidios en oficiales de policía en un periodo de doce años.
El primer paso es reconocer que la salud mental de nuestras y nuestros policías es un problema de salud pública que requiere ser atendido por el Estado. Mucho se habla hoy de autocuidado e inteligencia emocional, por lo que debería ser una prioridad pensar en las personas que día a día arriesgan su vida para protegernos. Una reforma policial efectiva no deberá enfocarse únicamente en procedimientos y en el desarrollo de capacidades sobre la labor policial, también debe hacerlo sobre la relación entre la gente y su policía. Y con esto, sobre el cuidado emocional de quienes nos cuidan.
Fernando A. Mora Dávila
Profesor en la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey en Ciudad de México
Referencias
Syed, S., Ashwick, R., Schlosser, M., Jones, R., Rowe, S., & Billings, J., “Global prevalence and risk factors for mental health problems in police personnel: a systematic review and meta-analysis” Occupational and Environmental Medicine, 77(11), 2020.
Zietlow, B., “Violence Against Police Officers: The Victims’ Perspective”. En D. Baier & C. Pfeiffer (Eds.), Representative Studies on Victimisation: Research Findings from Germany, Nomos Verlagsgesellschaft mbH, 2016, pp. 163–184.
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Mora Dávila, F. A. (2021, 11 octubre). ¿Cómo cuidamos a quienes nos cuidan?. nexos. Recuperado el 24 de February de 2026 de https://seguridad.nexos.com.mx/como-cuidamos-a-quienes-nos-cuidan/
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MORA DÁVILA, Fernando A. ¿Cómo cuidamos a quienes nos cuidan?. nexos [en línea]. 11 octubre 2021. [Consulta: 24 February 2026]. Disponible en: https://seguridad.nexos.com.mx/como-cuidamos-a-quienes-nos-cuidan/
Mora Dávila, Fernando A. “¿Cómo cuidamos a quienes nos cuidan?.” nexos. 11 Oct. 2021, https://seguridad.nexos.com.mx/como-cuidamos-a-quienes-nos-cuidan/.