Las expresiones de violencia que se manifiestan en la familia, la escuela y la localidad se están reproduciendo dentro de la escuela. Es indispensable responder mediante estrategias que, por un lado, busquen proteger a los niños y jóvenes de la violencia familiar y comunitaria. Por otro lado, se necesita diseñar intervenciones dentro de los planteles escolares para controlar la agresión y violencia entre estudiantes. La escuela debe fortalecer su función socializadora, brindando alternativas de formación y desarrollo de valores pacíficos y habilidades sociales que hagan posible la integración productiva de los jóvenes en la sociedad.