La violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, se concentra hoy en dos extremos de la ciudad: el norponiente y el suroriente. Algunas colonias del norponiente tradicionalmente habían sido focos rojos de violencia, pero la misma se ha extendido a colonias de la zona que anteriormente no la habían sufrido en esos niveles.  En palabras del coordinador del Oratorio Don Bosco de la organización DJN,1 “prácticamente todos los días matan a alguien en la zona” (comunicación personal, 5 de junio de 2018).2  En el suroriente, el acelerado crecimiento urbano de los últimos años ha generado condiciones propicias para la violencia. Sin embargo, la violencia actual es muy diferente a la registrada antes de la implementación de la estrategia Todos Somos Juárez.

Ilustración: Patricio Betteo

Contexto criminal

En la ciudad es muy clara la división entre los dos enclaves de actividad criminal. La lógica de los barrios y las pandillas fue superada y se reorganizó en tres grandes grupos criminales que operan en los dos extremos del territorio. La zona norponiente, tradicionalmente dominada por el Cártel de Juárez, hoy es zona de disputa entre dos grupos derivados de dicha organización, La Línea y Los Aztecas.  Según los pobladores del lugar, el objetivo de la disputa es el control de los mercados de consumo local. A pesar de que en la zona el delito de robo es algo común, no han regresado prácticas que eran comunes en otra época, como la extorsión. Según el mismo coordinador del Oratorio Don Bosco de la organización DJN, “las extorsiones no han regresado porque eran los del ejercito y de la Policía Federal los que extorsionaban y se metían a las casas a robar con el pretexto de que andaban investigando; la gente aquí no quiere al ejercito y a la Policía Federal por los abusos que cometieron”.  En este sentido, a pesar de que la zona enfrenta un aumento reciente de las ejecuciones, el robo constante por parte de pobladores de colonias vecinas y un significativo problema de adicciones al “agua celeste” y a la marihuana, no han regresado prácticas de extracción de rentas que los pobladores atribuyen a las fuerzas de seguridad federales.

En sentido contrario, el suroriente es dominado por un grupo denominado Los Doblados.3 Dicho grupo aparece en Ciudad Juárez como parte de un esfuerzo del Cártel de Sinaloa por operar en dicha ciudad.  El cambio mas significativo que trajo a Ciudad Juárez la irrupción de Los Doblados fue la introducción de una droga sumamente adictiva: el cristal. En palabras de una funcionaria de FICOSEC, “la llegada del cristal vino a cambiar la dinámica del mercado de drogas local, cada vez se consume más cristal, excepto en la zona norponiente porque ahí si te agarran consumiendo cristal hay represalias porque esa es zona del otro grupo” (comunicación personal, 5 de junio de 2018).  Para un especialista en trabajo social de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, a la introducción de esta sustancia se le puede atribuir el incremento en los niveles de violencia, particularmente en el suroriente de la ciudad (comunicación personal, 5 de junio de 2018).

Los jóvenes

Estos grupos criminales se nutren de una población juvenil con un significativo problema de adicciones y cuya máxima aspiración profesional es entrar a trabajar en una maquiladora.  En estas zonas de Ciudad Juárez, la mayoría de los jóvenes trabajan en el sector informal, en particular en la venta de artículos de segunda mano. Según el testimonio de diversos integrantes del Oratorio Don Bosco, aquellos que no se dedican a la venta de artículos en los mercados de segunda mano trabajan como sicarios para alguno de los grupos criminales (comunicación personal, 5 de junio de 2018).  Las propias deficiencias de la oferta educativa en la zona limita sus posibilidades. En palabras de la Directora del Centro de Asesoría y Promoción Juvenil A.C., organización de la sociedad civil que trabaja en la zona en temas de orientación educativa y prevención de adicciones, “tenemos muchos chicos que llegan con nosotros con certificado de primaria pero que en la realidad no saben leer ni escribir” (comunicación personal, 5 de junio de 2018).  Lo anterior se conjunta con un significativo problema de adicciones entre los jóvenes de la zona que limita sus opciones de inserción laboral. De acuerdo con la citada funcionaria, “aproximadamente cuatro de cada 10 jóvenes que llegan con nosotros tienen problemas de adicciones” (comunicación personal, 5 de junio de 2018).  Estos son los jóvenes expuestos diariamente a la violencia y actividad criminal de los grupos que operan en esas zonas de Ciudad Juárez.

La respuesta de la sociedad

En los extremos de Ciudad Juárez, las actividades de prevención de la violencia y los controles formales para la reducción de la misma parecen haber sido retomados por las organizaciones de la sociedad civil, en particular las de carácter religioso, ante la ausencia del Estado. El organismo que mantiene una presencia importante en la zona y financia un buen número de las acciones de prevención de la violencia es el Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana FICOSEC Juárez.  Así es como se implementan a través de organizaciones de la sociedad civil programas como la Red Tira Paro, Hecho en el Barrio, Del Barrio a la Comunidad y Desafío, de la mano de las organizaciones Desarrollo Juvenil del Norte A.C. (una organización salesiana), Centro de Asesoría y Promoción Juvenil A.C., la Tenda di Cristo (Centro Caritativo para Enfermos de SIDA A.C.) y Techo Comunitario A.C.

El ejercicio actual en Ciudad Juárez se asimila mas a un modelo de prueba y error. Sin embargo, FICOSEC Juárez y el Tecnológico de Monterrey, a través del Centro para el Fortalecimiento de las OSCs “FORTALECE”, realizan esfuerzos por mejorar las mediciones del desempeño e incorporar evidencia al proceso de toma de decisiones sobre los programas que se implementan. Las acciones financiadas e implementadas empiezan a contar con líneas base, aunque aún no hay evidencia de que sean efectivas. 

El análisis del contexto actual en materia de violencia y delincuencia en Ciudad Juárez permite generar algunas conclusiones. Primero, que el incremento reciente en las ejecuciones en Juárez se debe a conflictos internos entre grupos que pelean el control de territorios. Lo anterior va acompañado de una concentración de la actividad criminal en dos zonas de la ciudad: norponiente y suroriente. Segundo, que la sociedad civil, apoyada por el FICOSEC, ha sustituído al gobierno en estas zonas en su responsabilidad de reducir el daño provocado por el delito y la violencia. Tercero, que el gobierno se ha ausentado de la zona en lo que respecta a prevención de la violencia y la delincuencia, aunado a una nula presencia policial y la mala imagen que tienen de las fuerzas de seguridad en la comunidad. Por último, que el principal legado de la estrategia Todos Somos Juárez fue el fortalecimiento de la sociedad civil.  La violencia ha regresado a diversas zonas de la ciudad pero hoy Juárez tiene una sociedad civil mejor preparada para co-producir seguridad ciudadana en alianza con el gobierno.

 

José Andrés Sumano Rodríguez
Catedrático CONACYT. Profesor-Investigador de El Colegio de la Frontera Norte. Doctor en Política Pública. Exfuncionario de diversas áreas de seguridad.


1 Desarrollo Juvenil del Norte A.C.

2 Los nombres de las personas entrevistadas se omiten por cuestiones de seguridad.

3 Se les conoce así porque su nombre completo es “Artistas Asesinos”, apodados en un inicio como “doble A” y actualmente “los doblados”.