A los estudiantes Javier, Jesús y Marco; a Nitza Paola, Rocío Irene y José Ángel; a los 43. Por su oculto protagonismo en pro de la fraternidad, la paz y la justicia.1

 

Mucho se ha escrito —necesariamente— en estos días sobre los llamados cuatro pilares de la justicia transicional (JT) y los cuatro mecanismos a los que éstos tienden asociarse: justicia penal, comisiones de la verdad, programas de reparaciones y de no repetición, y su aplicabilidad de cara al caso mexicano.

De manera más reciente, se han abordado las propuestas de AMLO —quizá la propuesta más ambiciosa en relación al cambio de aproximación al fenómeno actual de violencia en el país— la cual, ya profundizada en su articulación, insertaría el uso de amnistías como parte de una política pública más amplia que apelaría al paradigma de la JT, tal y como precisó Loretta Ortiz Alhf en este mismo espacio.

En las entregas anteriores para este blog, me enfoqué en desentrañar qué es la justicia transicional (JT), y cómo una perspectiva de JT, considero, podría generar una aproximación distinta en cuatro ámbitos principales de incidencia: (i) ampliar la narrativa en la comisión de atrocidades; (ii) exponer patrones de violencia; (iii) motorizar a la sociedad civil, y (iv) exponer el binomio corrupción–atrocidades.

Creo necesario con este texto, no obstante, enfocarme en una pregunta previa: profundizar en las variables qué caracterizan al contexto de violencia mexicano como elementos a discutir de cara a la aplicabilidad de la JT en México.

En cierto modo, lo que pretendo es visualizar una matriz de variables y empezar a diseccionarlas para cuestionar cómo insertaríamos los llamados mecanismos de la JT al caso mexicano. Por ejemplo, ¿a qué contexto se enfrentaría una comisión de la verdad? o ¿en qué momento se pretende implementarla?2 En otras palabras, creo que necesitamos tender puentes entre el “qué” y el “cómo” – “para qué” queremos una política de JT.


Ilustración: Víctor Solís

1. Capas de violencia

 La JT fue pensada en sus inicios para “transitar” de escenarios de violencia sistemática o generalizada perpetradas por dictaduras a regímenes democráticos. La teoría de la JT argumenta que los cuatro principios proveen una vía para lograr de manera efectiva tal transición. Desde un punto de vista conceptual, la JT se aplica hoy en cuatro tipos de escenarios: regímenes autoritarios; post-autoritarios; en conflicto, y en post-conflicto.3

Un eventual caso mexicano presenta(ría) dos componentes particulares:

a) Por su génesis (un tema que en principio era de seguridad pública pero que escaló a indicadores críticos), supone una mezcla de, por un lado, violencia claramente vertical perpetrada por agentes estatales y, por el otro lado, ámbitos de vacíos institucionales capturados por la delincuencia en donde se han cometido también atrocidades.4

Lo anterior ha generado que en México el conflicto y el autoritarismo se hayan entrelazado. La evidencia indica que un componente esencial para dar pie a tal fenómeno ha sido el factor corrupción.

Por ejemplo, recientemente, the War Report 2017 clasificó al CJNG y al Cártel de Sinaloa como estructuras que contaban con la organización y poder de fuego suficiente para ser consideradas, atendiendo a la regularidad e intensidad de las confrontaciones, como partes de un conflicto armado no internacional con las fuerzas del gobierno mexicano.

b) Segundo, quizá el escenario más complejo para utilizar medidas de JT es precisamente en situaciones de on-going conflict.

Ello obedece a que las medidas de JT se utilizan no solo para hacer justicia y mantener la paz en un momento posterior a su consecución, sino para generarla cuando el conflicto está teniendo lugar o, al menos, reducir su intensidad – la Colombia “Pre Acuerdo de Paz” es un buen ejemplo de medidas de política transicional introducidas para des-escalar el conflicto.

Por el contrario, en situaciones en las que el conflicto ya ha concluido; tras la caída de un régimen autoritario, o incluso cuando se implementan medidas de JT alentadas por el propio régimen, la latencia de que surjan enfrentamientos reiterados y de intensidad es, si bien posible, menos probable por definición.

En consecuencia, en el caso mexicano, la variable “paz” se encuentra, por definición, en el extremo del espectro de violencia más complejo para su consecución.

Esquema 1. JT y México: Variables de Análisis

2. Justicia y Paz

¿Cómo garantizar la paz sin permitir la impunidad? Como señala Priscila Hayner “[h]ay coincidencia en que ambas [paz y justicia] son importantes, hay mucho menos coincidencia en cómo conseguirlas.”5

Así, conviene distinguir entre dos vertientes en la aplicabilidad de una política de JT.

a) Enfoque Retrospectivo (Justicia). Se refiere a los hechos ya ocurridos. Los eventos que dan cuenta de una situación de macro violencia en el país son sólidos [ver nota].6

Se trata pues de una situación crítica de violencia, en la que la disciplina de la JT podría ofrecer un marco holístico e integral de análisis: los intentos por resolver los problemas derivados de un pasado de abusos a gran escala. Esa es la gran área de oportunidad para pensar en una política de JT para México: articular una respuesta de política pública que permita construir una narrativa frente a más de 10 años no de cualquier violencia, sino una que posee patrones de terror y atrocidades.

b) Enfoque Prospectivo (Paz). Se refiere a prevenir la comisión de más violencia. Se ha cuestionado, la aplicabilidad de los mecanismos de JT en México. Principalmente, por el hecho de cómo utilizarla frente a un tema de criminalidad organizada.

La amnistía propuesta –según han detallado en éste y otros espacios miembros del equipo de AMLO–, para campesinos, integrantes de los más bajos rangos en la estructuras delictivas y consumidores, es un primer paso para relacionar las variables paz y justicia, pero desde luego no será suficiente como generadora de la segunda. Eso es plausible, pues se reconoce el límite de lo indecidible para generar paz: no permitir impunidad por graves violaciones a DDHH.

3. Binomio JT y seguridad ciudadana: causas del conflicto

Ante este escenario complejo y atendiendo a las propias causas de origen del conflicto la variable paz tendría que generar puentes (a niveles no vistos antes en experiencias previas) con los esfuerzos para re-pensar la seguridad pública en el país.

Una eventual política de JT en su objetivo de des-escalar el conflicto tendría que ser lo suficientemente flexible para permitir iniciativas desde lo local7 como una característica que informe al cuarto pilar: las garantías de no repetición.

Lo positivo es que ya hay esfuerzos notables para el re-diseño de la estrategia de seguridad como los producidos por México Evalúa y el COMEXI. En el otro extremo, ellos también podrían nutrirse del lente de análisis macro que ofrece el campo de la JT para hacer sentido de escenarios de violencia, en donde también empiezan a darse iniciativas clave.8

Desde luego, la política para ser exitosa también tendría que –incluso como una cuestión de reconocimiento y responsabilidad– lanzar un mensaje de oposición claro al régimen prohibicionista y presentar alternativas de regulación.9

4. ¿Justicia transicional para México?

Las anteriores variables son las que darían en mucho la connotación de sui generis a un eventual caso mexicano. Existe i) similitud entre los indicadores de macro violencia frente a otros casos en los que se han aplicado modelos transicionales, y ii) diferencia entre los orígenes de violencia. 

Quizá la manera de simplificarlo es que se trata de un tema que nunca debió volverse transicional, pero lo hizo por distintos factores que le permitieron escalar y que ahora toca enfrentar.

Quienes hablan así de que la JT implica abrazar la impunidad parecen basar su análisis en un modelo (perfecto) en el que la alternativa a la que se renuncia es a un escenario de 100% de persecución de violaciones(ciertamente imposible e incluso tal vez indeseable). La realidad es otra: México es hoy por hoy el país con mayores índices de impunidad en la región. Ello exige un esfuerzo articulado para la consecución de justicia.10

Quienes a su vez hablan de que una política de JT es inaplicable al caso mexicano por la variable “origen de violencia”, pierden de vista las razones que motivaron el surgimiento del campo – hubo casos previos en otras latitudes en los que se argumentó lo mismo. Pesó más la determinación para proveer alternativas a sus fenómenos particulares de impunidad

Mientras subsista por tanto un déficit crítico de verdad, justicia, reparación, no repetición y una necesidad de reconciliación, me parece que la preocupación que debería ocupar nuestras mentes bien podría ser cómo motorizamos los principios del campo para desarrollar nuestro propio modelo; nuestra propia apelación de Ubuntu y nuestra propia narrativa de transición.11

Las víctimas que han dado rostro a la violencia en el país señaladas al inicio de este texto y muchas más, demandan ahora esa misma determinación para el caso mexicano.

 

Jorge Peniche Baqueiro es miembro del Comité Ejecutivo de #PropuestaMX, integrante de Seguridad sin Guerra. Cuenta con una maestría en International Legal Studies por New York University con enfoque en Impunity, Transitional Justice and Legal Theory.


1 Nota del autor: la frase es tomada de Antonio Beristain, autor seminal en materia de victimología y criminología. Empecé a escribir este texto en los días que siguieron al primer debate presidencial. A la tergiversación y a la simplificación de argumentos para lidiar con el tamaño de la crisis que presenciamos se erigió una propia realidad que se encargó de recordárnosla: en cuestión de horas –no habían transcurrido siquiera veinticuatro horas del debate– y la noticia de que los tres estudiantes de cine desaparecidos en marzo en Jalisco habían sido torturados y disueltos en ácido acaparó los reflectores. El recordatorio se hizo ya ineludible al cumplirse en la misma semana la simbólica fecha de 43 meses de desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la conclusión de las audiencias en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en relación al caso Alvarado Espinosa – el primero que juzgará las violaciones ocurridas en el marco de la “guerra contra el narcotráfico”. Por ello, el texto va con dedicatoria.

2 Comisiones de la Verdad no necesariamente suponen un sistema de adjudicación de amnistías (enfoque verdad por amnistía), como erróneamente se tienden a asociar, como si fuesen cuestiones inseparables. Los modelos son muchísimos y variados; se han contado aproximadamente 240 comisiones de la verdad implementadas para distintos contextos. Véase: Unspeakable Truths: Transitional Justice and the Challenge of Truth Commissions – Priscilla B. Hayner (2011).

3 En realidad es difícil encontrar casos que se alinean exclusivamente o de forma pura a una variable en particular, pero sin duda la clasificación operando como un espectro de coordenadas es importante para entender cómo deben ser diseñadas las intervenciones de mecanismos transicionales.

4 La clasificación es también utilizada por the Upssala Conflict Data Program (UCDP) para clasificar las fuentes de violencia.

5 Priscila Hayner – “The Peacemaker Paradox” (2018) p.8

6 – 234,000 homicidios cometidos en los últimos 12 años (Fuente: INEGI y SNSP); de los cuales al menos el 60% está relacionado con la “Guerra contra las Drogas (Fuente: Semáforo delictivo).

Aunque México presenta una tasa de homicidios de 22.5 por cada 100,000 habitantes (8º lugar en Latinoamérica, la zona que presenta de manera global la tasa más alta de homicidio del mundo. Fuentes: Insightcrime y OMS.) es incluido como uno de los 10 países en conflicto más violentos de la última década y, para países en conflicto latu sensu, el más violento de la región. (Fuente: Uppsala Conflict Data Program

– 34, 000 desaparecidos; el país –no catalogado oficialmente en conflicto armado– con la mayor cifra de desaparecidos en el orbe. (Fuente: Syrian Network for Human Rights y Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas)
– Casi 330,000 casos de desplazamiento interno forzado en el país, cuya causa mayoritaria es la violencia ocasionada por la delincuencia organizada. Fuente: CMDPDH

7 Los esfuerzos en la reducción de violencia en el país más exitosos provienen de iniciativas locales. Además, por ejemplo, 46% de los homicidios ocurren en tan sólo 50 de los 2 mil 448 municipios que existen.

8 Un esfuerzo de referencia es el estudio del International Center for Transitional Justice – Addressing Corruption Through Justice-Sensitive Security Sector Reform (James Cohen, 2017). Una iniciativa que empieza a generar esfuerzos para adoptar una perspectiva transicional para el caso mexicano es la Plataforma Contra la Impunidad y la Corrupción.

9 Un esfuerzo encomiable para generar conciencia, y modificar las premisas y paradigmas impuestos es  el “Museo de Política de Drogas” presentado en días anteriores en la Ciudad de México.

10 GII-2017 Global Impunity Index (University of the Americas Puebla, UDLAP Jenkins Graduate School, Center of Studies on Impunity and Justice), p. 10, available at: http://www.udlap.mx/cesij/les/IGI-2017_eng.pdf (“Mexico is, yet again, the country in the Americas with the highest impunity index.”).

11 Ubuntu fue el término que encapsuló, desde una perspectiva filosófica, los esfuerzos de Sudáfrica en la transición. Para su uso como un concepto constitucional véase: ALBIE SACHS, THE STRANGE ALCHEMY OF LIFE AND LAW 95–106 (Oxford University Press, 2009).