Después de un largo día en la escuela, en el trabajo o en las actividades cotidianas, no hay nada más reconfortante que regresar a casa a descansar, a estar en paz en nuestro propio espacio. Aunque ésta debería ser la regla general, en promedio, uno de cada cinco mexicanos se siente inseguro en su propia casa de acuerdo con la más recuente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI. 

Si bien es cierto que a nivel nacional el hogar continúa siendo el espacio con menor percepción de inseguridad –tal como ocurre en otros países- se han registrado cambios en el tiempo que muestran el incremento en el porcentaje de mexicanos que se siente inseguro en casa.  En 2011, esta proporción fue de 17 por ciento, mientras que para 2017 pasó a 21.2 por ciento. Esto implica una tendencia a la alza con un aumento del 24.7 por ciento en el periodo.

En las cifras nacionales registradas entre 2011 y 2017 se encuentra que aún y cuando la tendencia general del periodo es a la alza, en los últimos años se ha registrado una ligera mejora de esta percepción. No obstante, no se puede referir lo mismo respecto a las entidades federativas. De acuerdo con los datos de 2017, en cinco entidades la casa ya no representa el lugar con menor percepción de inseguridad: en Baja California, Campeche, Chihuahua y Sonora ocupa el segundo lugar y el tercero en Aguascalientes, después de la escuela y el trabajo.

En Tabasco 37 por ciento declaró sentirse insegura en su hogar, sumándose a las otras 17 entidades que superan la media nacional (21.7) en 2017. En Nayarit, el extremo opuesto, este porcentaje es de 12.5 por ciento. 

Al analizar el cambio en el tiempo de las diferentes entidades federativas, se identifica que durante el periodo 2011-2017 la percepción de inseguridad en el hogar incrementó en más de 100 por ciento en Colima, Baja California Sur, Querétaro y Campeche, y en más de 50 por ciento en Chiapas, Jalisco, Oaxaca, Sonora, Tlaxcala y Yucatán. También hay casos positivos, como Chihuahua, donde este indicador disminuyó en 46.9 por ciento en el mismo periodo.

¿Qué causa esta percepción de inseguridad? La respuesta es multicausal, sin embargo, en términos de la violencia y la inseguridad se puede argumentar que se debe principalmente a la vulneración directa de los hogares con el delito de robo a casa habitación o el vandalismo perpetrado en las viviendas. También, la presencia del crimen organizado en algunas regiones que repliega a las personas a sus casas, y en otros casos más violentos, los ha desplazado de sus propios hogares.

En el primer caso se tiene que, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2016 se iniciaron un total de 83 mil 781 carpetas de investigación por robo a casa habitación, 8 mil 735 de ellos con violencia y 75 mil 46 sin violencia. Esto significa que en promedio 229 hogares por día a nivel nacional fueron vulnerados. Aún y cuando la mayoría ocurra sin violencia, las víctimas de este delito se sienten vulneradas en su espacio más íntimo que fue traspasado por extraños.

En algunas entidades, el porcentaje de robos a casa habitación que ocurre con violencia es muy superior al registrado a nivel nacional, que asciende a 11.6 por ciento. Destacan en este sentido Chiapas y Sonora, con 69.2 y 59.8 por ciento, respectivamente. Sin embargo, también existe la posibilidad de que estos altos porcentajes (así como la inexistencia de robos a casa habitación con violencia en Tabasco y Yucatán) se deban a la integración de las estadísticas delictivas y a los criterios locales de clasificación.

También existen variables individuales que inciden en esta percepción de inseguridad. El correlativo de género, en torno al que más evidencia empírica se ha generado, se constata también en este caso. La ENVIPE 2017 refiere que a nivel nacional, mientras que 18.6 por ciento de los hombres declaró sentirse inseguro en su casa, este porcentaje se incrementa a 23.4 por ciento en el caso de las mujeres. Tabasco es la entidad donde el mayor porcentaje de mujeres en esta situación, con  40.1 por ciento.

Ahora, regresando al tema que nos ocupa, ¿está la percepción de inseguridad en los hogares correlacionada con el delito de robo a casa habitación? De acuerdo con los datos, sí: cuando la tasa de robo a casa habitación por cada 100,000 habitantes incrementa en las entidades federativas, la percepción de inseguridad también aumenta, aunque la correlación es muy baja (0.017).

En el segundo caso, el de la presencia del crimen organizado, hay que señalar que estos grupos ejercen distintos niveles y manifestaciones de violencia, y que estas variaciones son las que probablemente inciden en la percepción de inseguridad. Varias de las organizaciones criminales allanan hogares para amedrentar a las familias o, incluso, para perpetrar homicidios con armas de fuego, lo que naturalmente impacta en la percepción de las comunidades afectadas.

En este sentido, la presencia de organizaciones criminales en el territorio y sobre todo el asalto de éstas a los hogares se convierte en una amenaza permanente para los mexicanos, pero este análisis requeriría de mayor información de la distribución territorial del crimen organizado.

Los actos de vandalismo perpetrados directamente hacia los hogares pueden también considerarse una variable que incide en ésta percepción de inseguridad. De acuerdo con ENVIPE 2017, dos millones 98 mil 319 hogares fueron víctimas del vandalismo en 2016, lo que representa el 6.2 por ciento de éstos a nivel nacional. A nivel estatal destacan Querétaro, Jalisco, Morelos, Estado de México y Aguascalientes, donde más de 9 por ciento de las viviendas fueron vandalizadas.

¿Qué efecto tiene la percepción de inseguridad en el hogar? Quizá uno de los más inmediatos y palpables sea el costo que genera al invertir en medidas de protección, que por más sencillas que sean afectan la economía familiar, y al mismo tiempo, generan contextos y geografías de defensa y exclusión frente a los otros, al colocar rejas, bardas, púas, candados, etcétera.

La misma encuesta del INEGI refiere que 42 por ciento de los hogares mexicanos invirtieron en alguna medida de protección. Destaca el Estado de México, donde 54.5 por ciento de los hogares se vieron obligados a hacerlo.  En contraparte, esto ocurrió en 30.4 por ciento de las casas habitación en Sinaloa. Llama la atención que aunque esta entidad se encuentra entre las tres con menor percepción de inseguridad en la casa, tres de cada 10 hogares invirtió en medidas de seguridad.

El que alguien no pueda sentirse seguro ni en su propia casa denota que las políticas públicas en la materia no están funcionando, deteriora la calidad de vida de las personas y vulnera la relación en sociedad. Atender esta percepción de inseguridad en los hogares desde una visión integral de prevención de la violencia y la delincuencia es fundamental.

Los esfuerzos individuales desde los propios hogares no son suficientes, y naturalmente no es sano continuar construyendo trincheras, con rejas y bardas para sentirnos seguros en nuestras propias casas.

Lucía Carmina Jasso López es Doctora en Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas, A. C. (CIDE). Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente desarrolla la investigación titulada: Prevención del crimen y tecnología. Los efectos de la videovigilancia. Análisis de la incidencia delictiva y de las percepciones ciudadanas para la elaboración de políticas públicas.