El 19 de marzo de 2010, Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo fueron privados de la vida por los elementos del Ejército, reconoció oficialmente el Estado mexicano después de nueve años. La ejecución cruenta, con arma de fuego, ocurrió en las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey. Ambos eran estudiantes: uno de ellos del Doctorado en Ciencias de la Ingeniería; el otro de la Maestría en Ciencias con especialidad en Sistemas de Manufactura. Dos alumnos de excelencia y de posgrado fueron ejecutados por el Ejército dentro de su universidad.
Mes: marzo 2019
Radiografía del robo violento en el transporte público (Parte I)
En octubre del año pasado, México Evalúa, centro de análisis de políticas públicas, lanzó #HomicidiosCDMX, la primera plataforma de análisis hiperlocal para la violencia letal en la capital del país. Entre los numerosos descubrimientos del proyecto se cuenta la identificación detallada de los lugares con una alta concentración de homicidios.
Para entender la estrategia contra el robo de combustible
Para el presidente López Obrador, tanto el petróleo como la gasolina son símbolos de la soberanía nacional. Pocas cosas le importan mas al presidente que el petróleo, y el aumento exponencial del robo de combustible en el último sexenio le presentó al titular del Ejecutivo Federal una oportunidad única para lanzar una cruzada contra este delito especialmente preocupante por la base social que le genera al crimen organizado.
El riesgo de legislar a medias el uso de la fuerza
Con la aprobación de las reformas constitucionales para crear la Guardia Nacional, empiezan las negociaciones para las leyes secundarias, una de ellas la de uso de la fuerza. Hasta el momento de escribir estas líneas la única propuesta sobre la mesa es la del senador Miguel Ángel Mancera, que, en esencia, es un resumen de las siete leyes estatales.
¿Qué promete y qué funciona? · Agenda
La Guardia Nacional y el agotado antimilitarismo
La pretensión de utilizar a las fuerzas armadas para contener tanto al crimen organizado como al terrorismo no es algo insólito, sino una salida natural que numerosas democracias alrededor del mundo han decidido seguir ante un estado de necesidad. Tal necesidad se superpone antela convencionalidad de permanecer bajo la tutela de un aparato de seguridad oxidado.