A grandes rasgos, por cada delito del que tenemos conocimiento a través de la estadística delictiva oficial, existen al menos nueve que no se registraron y de los cuales jamás nos enteraremos. ¿Por qué más del 90 por ciento de los delitos cometidos no existen administrativamente?

Son dos las razones principales por las cuales muchos delitos no se reflejan en los registros oficiales públicos: la llamada “cifra negra” y el subregistro. La cifra negra es una estimación estadística sobre los delitos que no fueron denunciados o que no derivaron en una carpeta de investigación (antes denominada averiguación previa).

Por otro lado, el subregistro se refiere a que existe una diferencia entre el número de delitos denunciados y registrados por las autoridades respecto al número de delitos que se dan a conocer públicamente. En días pasados México Evalúa (2017) presentó evidencia sobre la presunta manipulación de estadísticas delictivas oficiales –específicamente de homicidios dolosos– publicadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), y cuya fuente son las procuradurías de justicia de las 32 entidades federativas. De acuerdo con la organización, existen dos formas principales de manipular esta información: por medio de la eliminación de datos delictivos y la otra, la clasificación incorrecta de delitos. Ambos son indicativos de una importante debilidad institucional y uno de los principales obstáculos para la generación de una política sólida de prevención del delito.

La siguiente infografía presenta el camino que se sigue entre que se comete un delito hasta que éste se registra de manera oficial en el sistema estadístico y se da a conocer mensualmente al público por medio del SESNSP. Queda en evidencia la limitación de estos registros como insumo para diseñar estrategias efectivas de seguridad.

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