Los bloqueos a vialidades en Tláhuac por parte de miembros del crimen organizado, –los primeros de este tipo en la Ciudad de México– tras el abatimiento del presunto líder del cártel que lleva el nombre de dicha delegación, encendieron al menos tres alertas que no debemos ignorar: que ninguna entidad de este país es inmune a los “narcobloqueos”; que las corporaciones de seguridad no están preparadas para enfrentar estas situaciones y, por último, que hemos estudiado muy poco este fenómeno.

Esto último es particularmente importante porque se trata de actos violentos que dañan la propiedad pública y privada, que afectan negativamente la percepción de seguridad de los ciudadanos y la confianza de los mismos a la capacidad del Estado para controlar al crimen. Por ello, este texto presenta los resultados del análisis de una base de datos que contiene todos los eventos de bloqueos de vialidades en los que presumiblemente participaron miembros del crimen organizado entre 2010 y 2017.

Para la construcción de la base1 llevé a cabo una revisión estructurada de fuentes hemerográficas de cada entidad y de los principales centros urbanos de este país, agregando en la base los eventos que hubieran sido confirmados por al menos dos fuentes independientes. Es importante mencionar que cada vialidad bloqueada cuenta como un bloqueo, por ejemplo, los hechos acontecidos en Tláhuac cuentan como 4 bloqueos y no como uno solo.

El primer narcobloqueo que se presentó en México fue el 8 de marzo de 2010 en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, y desde esa fecha hasta el jueves 20 de julio, se han realizado 526 bloqueos a vialidades presuntamente por parte del crimen organizado con la distribución temporal que se muestra en la gráfica a continuación.:

Gráfica 1. Cantidad de narcobloqueos por año.

Hasta ahora, 2017 es, el segundo con más narcobloqueos en  poco más de la mitad del año, por lo que no se puede descartar supere el máximo histórico observado en 2010. El año pasado, en contraste, apenas y se presentaron casos. También es posible observar que se trata de un fenómeno con mucha variabilidad, ya que algunos años se presenta con frecuencia y en otros se registra una incidencia muy baja, y que está acotado a regiones muy específicas: 94.4% de los bloqueos se ha presentado en solo 6 entidades que son Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán, Jalisco, Zacatecas y Guerrero.

Gráfica 2. Cantidad de bloqueos por año y entidad.

Se puede observar que en Nuevo León se presentó una cantidad importante de casos en 2010 y 2011, pero en los últimos cinco años no se ha registrado eventos. En Michoacán y Tamaulipas, se trata de un fenómeno constante que ha estado presente todos los años desde 2010. En contraparte, en Guerrero no se habían registrado bloqueos hasta 2016. Jalisco experimentó dos oleadas de narcobloqueos en 2012 y 2015 y Zacatecas tuvo una sola en 2012.  La siguiente gráfica presenta el número de este tipo de incidentes por entidad desde 2010.

Gráfica 3. Narcobloqueos por entidad.

Los bloqueos también se agrupan en unas cuantas zonas metropolitanas y ciudades. Por ejemplo, el 76.42% de los casos se presentaron en ocho zonas metropolitanas, tres ciudades y un corredor de localidades de Tierra Caliente, en Michoacán, como se observa en el siguiente mapa.

Gráfica 4. Cantidad de narcobloqueos por zona metropolitana.

La concentración de este tipo de eventos se puede formalizar matemáticamente haciendo uso de dos herramientas de estadística espacial.2 La prueba I de Moran, que permite estimar la autocorrelación entre unidades espaciales nos permite inferir que hay menos del 1% de probabilidad de que el fenómeno se distribuya de manera aleatoria,3 por ende, se trata de eventos que se concentran en unas cuentas demarcaciones.

De igual forma, sometí los datos a la prueba G de Otis,4 que nos permite identificar las regiones en donde hay una incidencia alta y una baja de narcobloqueos, las cuales se representan con un mapa de puntos calientes o hotspots para las regiones en donde hay una gran cantidad de bloqueos, así como zonas de baja o nula incidencia (coldspots).

Esta herramienta también sirve para predecir las zonas en donde es más probable que se presenten nuevos narcobloqueos en el futuro. En el siguiente mapa se puede observar dos grandes zonas de puntos calientes, la primera de ellas se extiende del norte de Tamaulipas hasta el sur de Coahuila y norte de Zacatecas, mientras que la segunda abarca importantes zonas de los estados de Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Colima y Zacatecas.

Gráfica 5. Áreas con altas y bajas concentraciones y bloqueos.

Esta información apunta a que, si un narcobloqueo se registrara mañana, en el 99 por ciento de los casos se ubicaría en alguna de las zonas de color rojo (hotspots). Lo interesante es que el mismo programa nos indica que la zona con menos probabilidades de presentar uno de estos fenómenos se encuentra pintada de color azul, y corresponde precisamente a donde se registraron los cuatro narcobloqueos en Tláhuac, ello a pesar de que la probabilidad para dicho escenario era bajísima. 

También es relevante identificar las organizaciones criminales que han llevado a cabo este tipo de actos, así como las razones por las cuales se realizan los bloqueos. El Cártel Jalisco Nueva Generación es el que ha recurrido con más frecuencia a los mismos en 75 ocasiones, seguido del Cártel del Golfo con 60, la mayoría de ellos en Reynosa. Después se ubican los Zetas con 49, los Viagras con 27, la Familia Michoacana con 19, los Caballeros Templarios con 15; el desaparecido grupo de la Resistencia, con siete, la Tercera Hermandad, que opera bajo la fachada de las autodefensas en Michoacán, con seis y el Cártel de Tláhuac con cuatro.

Las principales razones por las cuales se perpetran los narcobloqueos son como represalias por la captura o el abatimiento de un líder criminal, como distractor para mantener ocupadas a las autoridades y permitir la fuga de algún cabecilla, o bien, como  acciones de intimidación a las autoridades durante los enfrentamientos de estos grupos con las fuerzas del Estado.

Lo más importante de contar con información detallada sobre narcobloqueos, no es caracterizar los mismos, sino tener evidencia que nos permita el diseño de mejores estrategias para enfrentarlos. Con base en lo aquí expuesto, sabemos que se trata de un fenómeno acotado a unos cuantos centros poblacionales, por lo que se debe pensar en estrategias focalizadas para concentrar nuestros esfuerzos en unas pocas ciudades y tener un impacto considerable. Por ejemplo, en programas de capacitación y reforzamiento de las capacidades tácticas de las corporaciones locales en dichas zonas metropolitanas y ciudades a través de la generación de protocolos estrictos y simulacros prácticos en donde dichas corporaciones prueben su capacidad de reacción en situaciones similares a las que se vivirían en un bloqueo.

También podemos pensar en equipar mejor a dichas zonas metropolitanas, por ejemplo, dotando a las mismas de vehículos con alto blindaje y equipo táctico, así como equipamiento para sus centros de monitoreo y control (C4), que incluyan cámaras de video vigilancia para la mancha urbana, para con ellas poder darle seguimiento a los hechos y generar diagnósticos de la situación en periodos cortos. De igual forma, se pueden generar mecanismos de coordinación entre instituciones, que permitan la suma de esfuerzos ante situaciones de emergencia. Por ejemplo, que, ante eventos de este tipo, el ejército, la marina, la policía federal, los bomberos, el sector salud y las policías locales, tengan en claro cuáles serán sus tareas y se aboquen a las mismas.

Es indispensable seguir recopilando información sobre los narcobloqueos, ya que ello nos permitirá conocer mejor el fenómeno y a encontrar mejores respuestas a este síntoma de la violencia relacionada con la actividad y el combate al crimen organizado.

Víctor Manuel Sánchez Valdés es profesor-investigador de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, doctor en política pública por el CIDE y especialista en temas de seguridad pública.


1 La base puede ser utilizada, modificada y ampliada sin ninguna restricción, sólo se pide el crédito correspondiente al autor.
2 Para ambas pruebas se utilizó el software ArcGIS.
3 Se obtuvo un valor de la prueba de 0.027252, que se encuentra muy por encima del valor esperado de -0.000407 y tiene un P-valor de 0.000000.
4 Misma que resultó estadísticamente significativa, al obtener un resultado para G de 0.000006, que se encuentra por encima del valor esperado de 0.000002 y con un P-valor de 0.000000. Lo que implica que hay puntos de calor claramente identificables y con significancia estadística.